domingo, 4 de febrero de 2018

Las mujeres no tienen derecho a vestirse como quieran

Todo mundo, de jure, puede vestirse como le dé la gana; vamos, esto es una verdad que difícilmente podríamos negar por más puristas que fuéramos en el mundo occidental. Pero, de facto, las cosas cambian un poquitín: uno no puede salir a la calle vestido como sea, sino, por el contrario, hay que respetar ciertas pautas si no queremos ser objeto del crimen o, mínimamente, del acoso y las miradas intrusivas de la sociedad aplastante.

Crestomatía. https://vibra-500700.c.cdn77.org/images/mujeres_arriba/2016/Marzo/MinifaldaFail_Int.jpg

Las fotos de aquí arriba no son parte de una secuencia de película porno, no, son fotos de personas reales en la calle. Las chicas que se ven ahí están a 5 milímetros de mostrar los genitales y el ano, o quizá a menos (y la de abajo, a 2 de poner un reflector directo a sus labios menores). La verdad que no estoy seguro de si el derecho a vestirse como quieran está del todo de acuerdo con la invitación sexual que, consciente o inconscientemente, lanzan a cada paso que dan.

Crestomatía. http://www.mibrujula.com/wp/wp-content/uploads/2015/07/leds-minifalda-3.jpg

Para ir a donde quiero, pongamos un caso que sin duda consideraremos bastante irracional: supongamos una persona de bien y sobretodo adinerada, que un día decidiera salir a caminar en la noche por las calles de una colonia marginada y altamente delictiva, diciéndose a sí misma: «Yo tengo derecho a la propiedad privada y por tanto ando sobre esta calle, y nadie tiene derecho a robarme».

Bueno, si llegáramos a tener noticia de un personaje así, tendríamos toda la razón de tacharlo de ridículo, por lo menos, o en sospechar de la salud de sus facultades mentales, pero no por sus palabras, que por derecho son indiscutiblemente racionales, sino por el contexto en el que se halla. Su contexto no es Holanda o Japón, países de bien cuyo nivel de delincuencia es tan bajo que sería impensable en México, por ejemplo. Henry Bergson dijo una vez:
nada hay más fácil que razonar al modo geométrico, con ideas abstractas, construye[ndo] sin dificultad una doctrina en la que todo es coherente, y que parece imponerse por su rigor. Mas ese rigor proviene de que se ha operado con una idea esquemática y rígida en lugar de seguir los contornos sinuosos y movibles de la realidad.
La idea de que las mujeres (y todo mundo) tienen derecho a vestirse como quieran sin ser juzgadas y acosadas, es una idea abstracta como esas a las que se refiere Bergson, casi una idea utópica, que no tiene en cuenta la realidad en que se vive.

Por tanto, desgraciadamente las chicas no pueden salir a la calle vestidas como quieran, no hoy, no mañana, y no aquí en México, que a principios de este siglo XXI, está enfrentando un terrible problema de seguridad pública, de feminicidios y violencia horrible contra las mujeres.