domingo, 13 de agosto de 2017

Dios perfecto? Bah, si todo le salió mal!

Antes de recibir comentarios difamatorios, mejor, y a modo de disclaimer, especificamos que hablaremos aquí del Dios bíblico, del Dios de los cristianos, y para no variar, hablamos en un sentido meramente coloquial, sin pretender ninguna profundidad exegética.

Por un lado, recordamos a Luzbel, es decir, al Portador de Luz, cuya perfección parecía halagar el orgullo del Señor. Pero cayó como un animal y de alguna manera pasó a ser un desterrado y el adversario de Dios, cuando inicialmente fue concebido como la creación más amable y lograda del Señor.

Crestomatía: http://lh3.ggpht.com
Tiempo después, el Señor, sin frenar sus empeños, con la mejor de las disposiciones creó un par de muchachos, un chico y una chica, Adán y Eva, que para no variar también encontraron el modo de traicionar la palabra del Creador, con lo cual se encargaron de heredar al resto de la humanidad el pecado y la miseria.

Crestomatía: https://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com
Finalmente, y para no hacer largo el cuento, y vaya que podríamos hacerlo bastante largo, podemos concluir con el objetivo de Jesús. Jesús vino al mundo esencialmente a poner un ejemplo de vida, a intentar modificar la conducta moral de la humanidad, y como podemos corroborar tras el paso de 2,000 años, su venida al mundo fue y sigue siendo poco más o menos inútil: el ser humano no se ha hecho mejor ni peor con la llegada del cristianismo.

Crestomatía: https://lh3.googleusercontent.com
En resumidas cuentas, muchas de las empresas que comenzó el Señor terminaron mal, muy mal, bastante mal. Con lo que podemos concluir que o bien el Dios que está detrás de todo este desastre es un Creador digamos algo torpe, o bien es un Dios que a propósito incluyó al mal y a la traición como elementos primordiales en sus planes. Desgraciadamente ninguna de ambas posibilidades dice nada bueno de las capacidades previsorias del Señor.

domingo, 6 de agosto de 2017

El gobierno es malo, el pueblo, peor!

Todos estamos hartos del desempeño horrible del negro gobierno que tenemos en México..., y, desde luego, tenemos toda la razón en los adjetivos oprobiosos con los que calificamos las cosas. Pero, ¿alguna vez nos hemos hecho un exámen, una autocrítica, intentando responder qué clase de pueblo somos, y si tenemos autoridad moral para señalar con tanta precisión las faltas de los otros? Porque quizá suceda que tenemos muy buena vista para hacer notar incluso las más inicuas faltas del gobierno, pero no vemos la viga que tenemos en nuestros propios ojos.

Crestomatía: http://diarioradar.com
Veamos los siguientes casos:
  1. El mercado negro de celulares robados es enorme y muy probablemente las mismas personas a quienes se los robaron son aquellas que los compran de vuelta sin saberlo, y
  2. e mercado negro de autopartes, que en principio es lo mismo que el caso anterior.
Crestomatía: http://www.eluniversaldf.mx 
Esta lista de dos elementos podría extenderse a 20, 50 ó 100 cosas horribles que suceden a diario en el país. Ustedes son personas inteligentes y por tanto entreven el hilo conductor que los une.

El leitmotiv o hilo conductor de la lista, es la conducta impropia y deshonrosa de la comunidad, es decir, del pueblo, quien provoca y causa los males que nos aquejan a todos. Lo que logran las personas torpes que compran autopartes o celulares robados, es incentivar el robo de autos y celulares en todas sus modalidades, con y sin violencia. Y el día de mañana que un delincuente te entierre a ti un cuchillo en el estómago para robarte tu celular, quien tendrá la culpa del nuevo hoyo que podrás presumir en tu vientre sanguinolento, no será el propio delincuente ni tampoco el gobierno por no trabajar en la educación ni en la seguridad públicas..., el culpable serás tú quien compra robado porque es más barato.

Crestomatía: http://www.campeche.com.mx
Si nadie comprara bienes robados, no existiría el mercado negro ni personas delinquiendo en la calle en busca de autopartes y teléfonos celulares. Y lo mismo podemos decir de la peste que se ha apoderado del Metro, los varilleros que nos deshacen los oídos con la música vulgar que comercian dentro de los vagones. Lo mismo podemos decir de las drogas y de las mil cosas más que sufrimos en este país, cuyo pueblo inútil y torpe como un animal, se constituye como el causante directo de los problemas que nos aquejan a todos.

¿El gobierno es un mal gobierno? Cierto, pero el pueblo es igual, e incluso peor.

domingo, 30 de julio de 2017

México pierde otra vez, ahora contra Jamaica

Hoy me acabo de enterar que la selección mexicana de futbol perdió otra vez, ahora contra la selección jamaiquina en la semifinal de la Copa de Oro. La verdad que el futbol en general y sobretodo el mexicano me tiene más bien sin cuidado, cómo ustedes habrán notado hace tiempo en un post anterior.

Crestomatía: https://www.thestar.com/
Que México haya perdido ante Jamaica no es raro, pues también ha sucedido que es derrotado por otros equipos igualmente considerados bajos y casi amateurs como Túnez, Trinidad y Tobago y otros más.

La Concacaf es probablemente la confederación de futbol que circunscribe a los países con el futbol menos profesional existente en el mundo, abarcando en algunos casos a selecciones nacionales cuyos futbolistas no lo son de tiempo completo, sino que tienen empleos como los de cualquier otra persona y sólo como hobbie juegan al futbol. Creo que Jamaica es uno de estos países.

Crestomatía: http://voxpopulitam.com
Hace años, décadas ya, México era sin duda quien imponía las reglas en el campo de juego frente a otras selecciones dentro de la Concacaf. Recuerdo cuando eran comunes las goleadas escandalosas a Estados Unidos. Pero el tiempo pasó y hoy en día los peores de entre los más bajos de la Concacaf son capaces de imponerse a la selección mexicana. Esto no puede explicarse de otra forma más que el fútbol progresó en todas las selecciones nacionales de la Concacaf excepto en México, que sigue siendo el equipo que no pasa de los 8vos de final en los mundiales, el que tiene 2 ó 3 jugadores de buen nivel en el extranjero y no más..., es decir, sigue siendo un equipo estancado, como lo son muchas otras cosas en este país.

Crestomatía: https://ichef-1.bbci.co.uk
Podríamos decir más cosas oprobiosas contra el fútbol mexicano, tomando como referencia y punto de partida esta nueva derrota contra Jamaica, pero no lo haremos. Sólo terminaremos este post insistiendo en una idea que ya hemos hecho patente en otros posts: que cada uno es tan grande como las cosas que ama. ¿Idolatramos y seguimos con el corazón a la selección mexicana? Pues eso demuestra la calidad de poco hombres que somos, de personas mohínas y carentes, al tener como objeto de nuestro amor a una selección mexicana que, para no variar, no gana ni dentro de la Concacaf.

domingo, 23 de julio de 2017

La gente invisible no tiene nada que envidiar a la gente popular

Hace poco me enteré de la existencia de un video que se volvió viral nada más fue publicado, de tal modo que a las 2 horas de su nacimiento ya tenía no sé cuántos miles o millones de visualizaciones.

Existen infinidad de canales de YouTube, muchos de ellos bastante populares, de esos que atraen masas. Claro está, detrás de todos esos blogs y canales hay personas con medio gramo de cabeza útil, y el resto es justo eso que comparten con sus seguidores, un enorme gusto por lo trivial.

Crestomatía: http://elsabucazo.com/
¿Pero por qué los canales y blogs en cuestión son tan populares? Lo son porque su público objetivo es treméndamente amplio en el mercado. En su mayoría los internautas somos una bola de tontos que expresamos y buscamos en la red lo que mostramos y velamos en la vida real, a saber, bienes sin valor que halagan nuestros sentidos, alejándonos de lo que en principio nos hace hombres: el pensamiento.

En un diálogo platónico cuyo nombre ahora no recuerdo, se encuentra más menos la siguiente idea: mil veces preferible el beneplácito de unos cuantos pensadores, que el aplauso de una multitud de ignorantes. Con esto quiero decir que la fama que han alcanzado los mencionados youtubers y blogs tiene como cimiento la aprobación de una caterva de hombres y mujeres que aplauden y likean a cualquier bufón que les arranca una sonrisa con sus tonterías.
Crestomatía: http://1.bp.blogspot.com/
Los blogs que sí intentan decir algo, expresar algo con un poco de valor, son precisamente esos que son todo menos populares; y es por esto por lo que sus lectores y seguidores, si los tiene, pertenecen a la misma prosapia que el blog que leen, porque cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor (1).

Las personas más populares son casi siempre las más tontas de la clase, y lo que tienen de torpes también lo tienen de divertidos y alegres, por eso nos divierten y los buscamos. La televisión, por ejemplo, está llena de tipas y tipos que nos arrancan risas a cada una de las babosadas que dicen.

Crestomatía: http://seventeen.taconeras.net
Si no tuviéramos nosotros necesidad de complacer nuestra vulgaridad, jamás seguiríamos ni veríamos los blogs y videos creados por esa bola mohína de youtuberos y blogueros. Pero si lo hacemos, si degradamos nuestro espíritu al contemplar la obra vulgar de esa gente, no es por otra razón sino porque somos lo mismo que ellos: buscadores de trivialidad.

He aquí la razón de por qué la gente que no es popular, no tiene nada, pero ni un poquito, qué envidiar a la gente que sí lo es y a la cual todo mundo sigue.


1 Kierkegaard, S.

domingo, 16 de julio de 2017

¿Y por qué no tirar basura en la calle?

Hace poco me enteré de la existencia de una persona, por decir lo más, que sostiene la idea de que tirar basura en la calle es una conducta si no encomiable, sí perfectamente legítima; justificándose de la siguiente forma: para eso existe el servicio de limpia, que la recojan ellos.

Crestomatía: http://www.panamaamerica.com.pa

Ésta es una muestra clara de la importancia fundamental de la educación (de familia y académica). Si acaso ese muchacho hubiera tenido la oportunidad de estudiar la Secundaria o de tener una familia con un poco de urbanidad, hoy no se expresaría con la ingenuidad y torpeza con la que lo hace.

¡Qué grado de avanzada cultura y educación sería aquel país que no necesitara de cárceles ni de un servicio de limpieza de calles porque sus ciudadanos comprenden la idea de Ciudad y entienden que la vía pública no es un basurero! (Sí lo es en la foto de arriba, pero en ese caso no es una ciudad y la mujer que se ve ahí no es una persona; lo que se ve ahí es un nido de animales que defecan donde les place y arrojan sus desperdicios donde sea, sin orden, cómo bestias en quienes no brilla la luz de la razón.)

Crestomatía: http://www.elperiodicoextremadura.com

Ese muchacho, con su justificación bárbara, ni idea tiene que con ella igualmente podría justificar un montón de conductas estúpidas y delincuentes, como el carterista que dijera que así como el servicio de limpia existe para remediar la conducta sucia de la gente que arroja sus desperdicios en la vía pública, así existe la seguridad pública y el poder judicial para remediar la conducta oprobiosa de los delincuentes como él.., yo voy a delinquir, que la policía se haga cargo. ¿Esto es mínimamente razonable? Desde luego que no.

domingo, 9 de julio de 2017

Si Dios es movido por otro...

Hagamos un ejercicio mental y supongamos la existencia de Dios. Bien, ahora veamos a Dios realizar un acto de bondad respecto de una persona que yace en un sufrimiento horrible.

La ingenuidad nos hace pensar que en lo dicho no hay nada extraño, y qué sólo podemos ver ahí un acto normal de la bondad usual de Dios.


Pero más allá de la bondad expuesta, ¿qué implica que Dios ejerza un acto así, o cualquiera otros respecto del hombre? Conlleva la idea de que es un ser que no yace independiente del mundo. Es decir, que su libertad, su voluntad, sus actos permanecen sujetos a la presencia/ausencia del dolor/felicidad humanos. ¿No suena raro esto? Dios es movido por algo que no es él mismo.


Lo que es movido por otro es un sujeto pasivo y muerto que obtiene su movimiento de otra cosa (como una bola de billar movida por el taco, y éste a su vez por el jugador). Eso, evidentemente no puede aplicar a nadie que consideremos infinito, ¿por qué? Porque sí lo infinito (Dios) fuera movido por otro, estaríamos diciendo que lo que no tiene límites (lo infinito) es limitado por lo que no es él.

Ahora, si bien lo anterior es imposible, sí hay algo perfectamente posible, y esto es que si en verdad existe Dios y es movido por el dolor/felicidad humanos, ese Dios es en el mejor de los casos un ser semi o cuasi-infinito. O dicho en otras palabras, un Dios que si bien es increíblemente poderoso y bueno (en el mejor de los casos), es también un Dios que puede fallar y ser limitado en ciertos aspectos.

domingo, 2 de julio de 2017

Esa tontería de la infidelidad

La literatura sin duda refleja el pensamiento y conducta de la sociedad en que vive el escritor, así que no podemos pensar que una novela de pura ficción es sólo eso, ficción, cuando realmente podemos encontrar mucha realidad en ella. Y si bien la realidad a la que nos referimos no está relacionada con la trama en sí misma, sí lo está en el contexto, en el ambiente, como en el siguiente caso.

Hace tiempo leí Ana Karenina de Tolstoi, y francamente es de sorprender cómo en esa época el matrimonio y la infidelidad tomaban un papel importantísimo en la sociedad rusa decimonónica, y seguramente en toda Europa y para acabar en cualquier lado. Tanto, que Tolstoi hizo que el personaje principal, Ana Karenina, padeciera innumerables fatigas a causa de algo que hoy es, sin duda, una de las cosas más intrascendentes a nivel público con las que nos pudiéramos encontrar: tener un amorío, es decir, fuera del matrimonio.
Crestomatía: https://upload.wikimedia.org/
Que una mujer descubierta en su infidelidad era algo terrible a los ojos de la opinión pública, lo manifiesta también otro escritor (éste no de ficción sino de pensamiento crítico), llamado Friedrich Engels, que llegó a escribir:
Lo que es para la mujer un crimen de grave consecuencias legales y sociales, se considera muy honroso para el hombre, o a lo sumo como una ligera mancha moral que se lleva con gusto.
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Pero el mundo gira, y a veces bastante, tanto, que hoy en día la infidelidad en una mujer sigue siendo una fuente de problemas, por supuesto, pero el asunto normalmente no alcanza proporciones tales como para que la opinión pública orille a nadie al precipicio terrible del suicidio. Ana Karenina terminó muerta gracias a la presión pública sobre el tema de su amorío, cosa que no deja de sorprender hoy en el siglo XXI, cuando la cosa, al menos vista desde donde yo la veo, no deja de ser una tontería que debería culminar con una separación amistosa y cada parte a seguir buscando lo que necesita..., que la vida está llena de oportunidades.

domingo, 25 de junio de 2017

Los animales que hablan

Hace poco me encontré con lo que ven ustedes en la siguiente fotografía, que tomé en un parque de la CDMX. Como se observa, en la imagen se representa justo y nada más, lo que parecen ser todos los adolescentes, personas que llegan a los 13-17 años de edad sin la capacidad de diferenciar la letra b de la v, incluyendo acentos y otras cosas que ustedes conocen bien.


Aristóteles, un pensador ilustre de la Grecia clásica, llegó a hablar de las personas comunes como animales que hablan, y vaya que los adolescentes parecen eso, y sobre todo los que forman pandillas de barrio, polillas ambulantes que andan por aquí y por allá, pintarrajeando muros y embriagándose cada fin de semana, obligando a medio mundo a preguntarnos cómo en esas condiciones pudieron lograr hacerse del habla para comunicarse.
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Desde Aristóteles a la fecha, al parecer, el grueso de la gente parecemos ser la misma, como sacados todos del mismo molde: seres humanos dispuestos a pasarnos la vida satisfaciendo nuestro cuerpo en detrimento de lo que en principio nos debería hacer hombres: el pensamiento. Precisamente por esto, Schopenhauer (otro pensador pero esta vez alemán), dijo una vez que los hombres son más o menos los mismos pobres diablos en todos lados.

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Y según parece, para no variar, el destino se encargó de amontonarnos todos en México, ya que doquiera que volvamos la vista, encontramos nuestras propias huellas, las de personas que evidencian carencia de la mínima instrucción académica, el mínimo de honor y el mínimo de vergüenza. Pero eso sí, el máximo de toda clase de vicios y gustos bajos como el futbol y otros peores que ahora no puedo nombrar.





domingo, 18 de junio de 2017

Secundaria Técnica 17 "Artes Decorativas"

Secundaria Técnica 17

Allá en el año 1992 de la era de nuestro Señor, entré a la Secundaria en la escuela técnica 17 "Artes Decorativas". Recuerdo que fue la época en que los microbuses tenían poco tiempo de haber visto la luz en el hoy ya desaparecido y malhadado Distrito Federal.

Fui generación 1992-1995... Han pasado ya 25 años después de mi primer día de clases..., 25 años, una gran parte de la vida. Tengo infinidad de anécdotas qué contar de esa época que hoy miro hacia atrás con verdadera nostalgia.

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Recuerdo a todo mundo, incluso sin rencor a quienes me hicieron pasarla mal. En una ocasión, en la clase de Educación Física un compañero maldoso me bajó el short echándose a correr en el acto, y todos reían a carcajadas mientras yo cubría rápidamente mi vergüenza... Nunca alcancé al niño endemoniado, y aunque en ese momento quise matarlo, hoy no guardo de todo ello más que un recuerdo amable y gracioso.

De mi época de alumno, desde el jardín de niños hasta la Universidad, no guardo aprecio por nada ni por nadie sino por mi escuela Secundaria. ¿Dónde están mis compañeros? ¿Qué les deparó el destino? No lo sé. Pero tanta es mi mala suerte que es probable que mi generación se reúna periódicamente a mis espaldas mientras yo hago el ridículo aquí escribiendo este post añorando esos que fueron para mí los años maravillosos.

Mi generación (1992-1995)
Sin importar lo que hoy pase a mis espaldas, dónde se encuentren mis compañeros y que el tiempo inmisericorde se haya tragado la única época que guardo con aprecio, sólo puedo terminar este post con una frase de Woody Allen con la que no puedo más que coincidir: yo era feliz, y no lo sabía.

...Hoy en día, cuando de vez en cuando paso frente a la que fue alguna vez mi escuela, exteriormente nadie podría notar la mínima perturbación en mi persona. Pero por dentro sonrío y me alegro como si fuera hoy tan feliz como antes, mientras un nudo comienza a formarse en mi garganta ocasionado por la verdad: que esa época no regresará nunca, que se la ha tragado la maldita historia y que seguiré atrapado hasta la muerte en el presente que ya nada tiene que ver con el patio, pupitres y salones de mi escuela Secundaria.

domingo, 11 de junio de 2017

Todos somos malos, a nuestra manera

Es ordinario pensar que las personas malas son sólo aquellas cuya conducta está tipificada como ilegal en las leyes del país donde residen; y por ende, es común sostener que la mayor parte de las personas son lo contrario, buenas, buenas cómo una manzana, dignas del cielo que nos depara nuestro honroso comportamiento.

Francamente no sé cuál sea la razón de fondo de por qué  la gente piensa tal cosa, cuando todo parece indicar justo lo contrario.

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Admito que la mayoría de nosotros no cometemos delitos tipificados como tales por las leyes. Ahora, sin hablar de cuáles sean la razones de por qué las personas no cometen tales delitos (porque seguro no se deberá al buen corazón de cada quien), sí es seguro que todos nosotros somos unas veces insidiosos, otras veces mezquinos, otras más traidores, algunas otras desagradecidos, a veces deshonestos, tramposos, violentos, intolerantes, irrespetuosos, imprudentes, desleales, mentirosos, etcétera.

Pero entonces, si somos así, traidores, deshonestos, etc, ¿cómo podríamos ser buenas personas? Es decir, que no seamos delincuentes no implica que no seamos malas personas; y si nadie es lo suficientemente ingenuo ni obcecado, entenderá que todos somos personas malas a nuestra manera: hoy no seremos traidores ni insidiosos, pero sí intolerantes y con odio en el corazón..., y si hoy no somos esto último, seguro manifestaremos otro vicio, y luego otro y otro.

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Finalmente, podría alguien replicar: se puede decir justo todo lo contrario. Esta réplica es buena, porque sí, sin duda, se puede argumentar todo lo contrario, a saber, que pocos son los santos en el mundo, pero la mayoría es unas veces honesta y otras leales, etc. Si bien ésta réplica es razonable, el problema del que adolece es que siempre se puede preguntar: ¿cuáles son los motivos por los cuales la gente que es respetuosa y honesta con sus semejantes?

Por desgracia esta pregunta parece que no puede responderse con nada halagüeño; y para decirlo de una forma absolutamente elocuente, me gustaría contestarla con una frase lapidaria formulada por Tomas Hobbes: el hombre tiende a la paz por temor a la muerte. ¿Se entiende? ¡Por supuesto que sí!

domingo, 4 de junio de 2017

La libertad no lo es tanto

A nivel popular todo mundo entendemos por libertad la capacidad de pensar y/u obrar sin que nada ni nadie nos limite. Dicho de otra manera, pensamos que la libertad es hacer lo que queremos, punto. En la medida que efectivamente obramos o no conforme nuestra voluntad, entonces decimos que somos o no libres.

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Pero la libertad, así pensada, está muy pero muy lejos de ser una capacidad que no está limitada. Veamos, si la libertad es obrar conforme nuestra voluntad o de acuerdo a lo que queremos, entonces hay que preguntarse: ¿cómo llegamos a querer lo que queremos?

Si resulta que lo que queremos es resultado de un proceso totalmente determinado, uno en el que nosotros no tenemos ninguna decisión, entonces tendremos que definir a la libertad como la capacidad de obrar según lo que queremos determinadamente.

Las pasiones y sentimientos llegan a nosotros de una manera totalmente ajena a nuestra voluntad, llegan a nosotros sin nuestro consentimiento, cuasi maquinalmente. Lo que implica, por ejemplo, que cuando odiamos o amamos no sentimos eso porque así queramos, porque el amor y el odio saltan en nosotros como los brotes de una planta saltan en la tierra, sin quererlo (ver más sobre esto en este otro post).

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Ahora, puesto que llegamos a querer lo que queremos a través de un proceso visiblemente cerrado y determinado, sin aviso de la mínima luz de libertad y decisión, entonces podemos confirmar lo dicho: que la libertad no lo es tanto (si entendemos que ser libre consiste realmente en obrar según pasiones y sentimientos determinados que nacen como plantas en nuestro espíritu).

Sin duda que ante esto cualquiera​ podría replicar: No importa que las pasiones nazcan en nosotros de una manera fija y determinada, cuando obramos lo hacemos decidiendo libremente y sin limitaciones de acuerdo a lo que sentimos.

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Pero entiendo que esta réplica, por supuesto, es totalmente falsa según lo dicho: porque las decisiones se basan siempre en aquello que queremos y sentimos: la decisión que tomemos será siempre aquella basada en el sentimiento que haya tenido más fuerza determinante dentro de nosotros.

Para terminar, aunque no estemos de acuerdo con lo que aquí se presenta, sin duda tenemos que pensar en este asunto que es importante, y sopesar al menos la idea de que en nuestro ser hay mucho más de máquina que de un ser realmente libre.

domingo, 28 de mayo de 2017

La versión humana de las ratas

Desde hace tiempo que en las calles de la nación americana circula uno que otro billete con la leyenda: Mexicans, the human version of rats; es decir, Mexicanos, la versión humana de las ratas.

En un post anterior escribí sobre la idea de que la razón de fondo de una gran parte del racismo estadounidense contra los mexicanos, era esencialmente estética. No voy a abundar más sobre ello. Pero esta leyenda sobre los billetes verdes me hace pensar en otra cosa que comparto a continuación.

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Sólo quien vive en determinada comunidad y convive entre su gente puede hablar de ella con tanta razón como si hablara de sus propias manos. Por desgracia me toca hablar a mí, que no tengo un espíritu especialmente sociable, y menos aún tolerante con las cosas que me parecen estar mal.

Los mexicanos forman un pueblo abierto, complaciente con la convivencia, pasional y sin duda alegre..., no voy a negar eso. El mexicano pertenece a un pueblo que cuando quiere incluso pasa por hospitalario. Esto es su lado bueno. Pero una vez escuché una máxima que desde entonces no puedo dejarla de aplicar cuando hablo de la gente de mi país: la gente es buena hasta que la conoces.

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Si no eres un afortunado que puede pagarse una casa en una zona privilegiada en la CDMX, tendrás que conformarte con un lugar en un barrio común e incluso en un arrabal. Una vez instalado no tardarías en ver cómo la gente no respeta la entrada de tu casa obligándote a poner botes de cemento para evitar que se estacionen en ella; en vigilar noche y día esperando encontrar a la persona que tira bolsas de basura en tu puerta; en encontrarte a los varilleros desgraciados que te rompen los tímpanos con la música que intentan vender dentro del Metro; en hacer bilis cada vez que tienes que subir a un microbús porque el conductor es la persona más vulgar que pudieras haberte encontrado en todo el día; en hacer aún más bilis cuando después de entrar al microbús, te sientas justo al lado de la persona que tira su basura por la ventana; en enterarte todas las mañanas en el noticiario de Carmen Aristegui de un nuevo desfalco a las arcas públicas de parte de este y este otro servidor público; en escuchar que asesinaron a la hija de una persona en el norte del país y en oír la semana entrante que mataron a la madre de esa hija porque decidió levantar la voz; en..., no digo más.

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Sólo puedo, aunque no por las mismas razones sino por lo ya dicho, coincidir con aquellos gringos que sellan los billetes verdes denostando a los mexicanos cómo ratas. De modo que si no todos los mexicanos somos unas bestias, muchos de nosotros, un montón, sí somos como las ratas, pero más mezquinos y sucios, faltos de honor, vergüenza y respeto por los demás.

domingo, 21 de mayo de 2017

Dios y las ratas

Voltaire, ustedes lo conocen bien, en cierta ocasión hizo una magnífica y demoledora comparación entre Dios y el capitán de un barco:
Dios se preocupa de los seres humanos tanto como el capitán de un barco se preocupa de las ratas que hay en sus bodegas.
¿Alguna vez hemos pensado en que tal vez le somos indiferentes a Dios como nosotros mismos lo somos frente a otras formas de vida que tenemos delante nuestra cara y que nos son tan prescindibles que apenas nos damos cuenta que están ahí?

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Nosotros sabemos perfectamente que existen hormigas, polillas, chinches y un montón de formas de vida inferiores en nuestros jardines e incluso en nuestra propia cocina y recámara, justo frente a nuestra cara. Pero nuestros días pasan, uno tras otro, y tales formas de vida nunca nos quitan el sueño, como si esos seres vivientes no existieran, como si fueran residuos, sobrantes dignos de indiferencia.

Quizá, es posible que a un ser que está más allá de nuestra propia comprensión como Dios (si existe, por supuesto) le pase lo mismo que nos pasa a nosotros con las ratas y moscas de nuestro jardín: sabemos que están ahí, pero no nos importa su vida, sus problemas ni su felicidad.

domingo, 14 de mayo de 2017

Lesvy Berlín, crónica de un desastre anunciado!

¿Qué se espera de una persona que se codea con, si no con narcotraficantes y delincuentes, sí con pandilleros o drogadictos de barrio, porros o en general malas influencias? ¿Qué se espera de alguien que fraterniza con gente así, que aunque no participe de los crímenes (drogas, alcoholismo, etc) de aquellos, sí lo hace de su amistad y de su medio, de su contexto podrido o medio podrido?

¿Es razonable pensar que la exposición frente a tales amistades devenga alguna vez en una desgracia, quizá, por ejemplo, en ser objeto de una bala perdida entre una pelea natural entre pandilleros?

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Por supuesto que sí, de otra manera sería como esperar que jamás fuéramos mordidos por una serpiente viviendo en un serpentario; o como esperar no exponerse a ser picados por los moscos en una expedición a la selva. No es posible, simplemente no es posible.

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Hace unas semanas desgraciadamente una muchacha fue encontrada asesinada dentro de Ciudad Universitaria en la CDMX. Su nombre: Lesvy Berlín. Si Comunicación Social de la PGJ tiene razón y en verdad  la chica familiarizaba con personas alcohólicas y drogadictas, no es extraño que se haya posado sobre ella una desgracia semejante según lo ya expuesto anteriormente relativo a codearse con malvivientes.

domingo, 7 de mayo de 2017

México, un desastre post-apocalíptico!

La idea fundamental de las películas post-apocalípticas es un planeta Tierra que, por la razón que se nos antoje, se ha ido al diablo. Recuerdo ahora un par de películas estadounidenses a propósito: Cuando el destino nos alcance y Soy leyenda. Esta última protagonizada por Will Smith, película que, dicho sea de paso, me parece bastante entretenida.

Recién vi otra película de esta misma sazón: Elysium. La trama consiste en que el planeta dejó de ser un lugar medianamente tolerable, así que el ser humano ideó la forma de escapar de él. Desde luego, y como era de esperarse, quien escapa es la gente adinerada, no los pobretones muertos de hambre. Éstos, según la película, se ven obligados a morirse aquí en una Tierra deshecha, sucia, contaminada y pobre, casi un basurero, un desperdicio asqueroso.

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Los estadounidenses no son tontos, así que no iban a pagar los servicios de una compañía de efectos especiales para construir un mundo post-apocalíptico cómo el descrito, si bien los productores podían encontrar una locación real, no ficticia, muy muy real que reuniera las condiciones insalubres, sucias, pobres y carcomidas de una población que pasara perfectamente como el sobrante muerto de un mundo podrido.

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¿Y saben ustedes dónde encontraron esa locación real que describía perfectamente el mundo seco y sucio que se buscaba? En México. Los productores llegaron a México y vieron la forma de vida desastrosa y terrible en que viven millones de personas en este país, y seguramente se dijeron entre sí: ¡Eureka, miren qué asco..., si hubiéramos contratado a Pixar o Framestore hubiéramos perdido dinero para que ellos se inventaran un mundo muerto, cuando aquí nos sobra espacio para filmar!

domingo, 30 de abril de 2017

Las pasiones dominan tus acciones, no tu cabeza

¿Te has preguntado alguna vez qué domina tu vida, la cabeza o tus pasiones?

Esta pregunta, que quizá te hayas hecho alguna vez, no es fácil. Así que si alguna vez la has contestado con un: ¡Hombre, qué pregunta, yo soy una persona que no se deja dominar por sus pasiones, así que es la razón quien domina mis obras!, deberías reconsiderarlo para evitar que la gente piense que tienes una cabeza llena de unicel.

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Las pasiones son cosas que se padecen, de ahí su nombre. Es decir, se vienen a nosotros sin nuestro control, como las enfermedades o los sueños.

El dolor y la alegría no son cosas voluntarias, aparecen en nosotros como aparecen los sueños en nuestra cabeza mientras dormimos. Saltan ahí dentro de nosotros en determinadas circunstancias, como si éstas presionaran un botón y ¡pum!, he ahí una pasión experimentada.

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Las cosas que todos nosotros hacemos, cada una de las cosas que decimos, tienen una razón de ser. ¿Te has preguntado cuál podría ser la razón, o sea, la causa de las cosas que haces y dices? Esa causa es aquello que hace que te muevas, que vayas al trabajo, que estudies, que busques.

Si comienzas a buscar, encontrarás que cada una de las cosas que haces encuentra su razón de ser en alguna pasión que te mueve, pasión que desde luego nace en ti por naturaleza (por sí sola). ¡Vaya, veamos un ejemplillo! Buscas empleo porque sientes la insatisfacción de contar con una vida que no tiene la seguridad económica que te provee un trabajo.

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¡No es la cabeza quien gobierna en ti, sino tus pasiones! Tus pensamientos racionales sin duda son eso, racionales, pensados por tu inteligencia, pero aquello último que te hace inclinar sobre tal o cual resolución no es la razón sino una pasión poderosa que te orilla a trabajar, comer, jugar, etc., etc.

domingo, 23 de abril de 2017

Si no te callas, no nos entendemos

El silencio es un elemento importantísimo dentro del diálogo. Simplemente, para que puedan entenderse dos o más personas, es necesario que todos callen mientras que uno solo habla.

Si, como sucede entre los arrabales, las personas intentan entenderse hablando todos a la vez, gritando y pataleando, el resultado evidente es el caos y el no entendimiento. En estas circunstancias, entre gente pedestre, es imposible entenderse porque antes que permitan que quien habla termine de exponer su idea, le interrumpen una y otra vez.

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En algún momento Sócrates (o Platón, no lo recuerdo ahora con claridad) dijo que la mayor parte de las personas no llegan a un diálogo, a una conversación, con la idea de aprender algo de los demás, dispuestos a admitir las buenas ideas y el buen razonamiento de sus contrapartes, sino a imponer sus propias ideas haya o no razón en lo que dicen. Esto, justo esto, me parece que es la razón de por qué muchas veces la gente se interrumpe una y otra vez en una conversación, negándose a dejar hablar a quien se supone tiene la palabra.

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Es decir, no querer escuchar ni admitir lo que haya de razón en las palabras de los otros, es la causa de que la gente interrumpa a quien habla. Estas personas, las que interrumpen, hacen justo lo que los animales, ladrarse entre sí una y otra vez, y no pudiendo entenderse porque nadie escucha, la frustración de cada uno se exacerba hasta llegar a morderse como perros.

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El silencio, pues, denota personas educadas y razonables, razonables sobre todo. ¿Pero de qué clase de corral sacaron a éste? me pregunto cuando me encuentro frente a personas que no oyen nunca y quieren siempre imponer su maldita palabra a los demás sin esperar un momento y sopesar lo razonable que pueda haber en el discurso de quienes sí se molestan en escucharle a él.

domingo, 16 de abril de 2017

Javier Duarte, hoy detenido, mañana exculpado

Justo ayer (Sábado Santo, 15 de abril de 2017) la Interpol detuvo a Javier Duarte, exgobernador del estado de Veracruz, México.

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Hagamos las veces de pitoniso y vaticinemos el futuro de este caso: En unos días, este hombre que nos recuerda a los amables señores Botija, Barriga y Ñoño, enfrentará a la Justicia mexicana, pasarán unos meses, quizá años, y oficial y finalmente la manida Justicia mexicana dictaminará algo muy semejante a esto: "Después de una revisión exhaustiva y profunda del caso, concluimos que no existen elementos para inculpar al ciudadano Javier Duarte de Ochoa".


Pero quizá haya otra posibilidad, y es que sí pase unos años en prisión, pero sólo unos años, tan pocos que a la mayoría de los mexicanos nos parecerían una sentencia ridícula. Ahora, si este caso fue tan sonado y sobretodo expuesto a la opinión pública, no fue debido a lo inusual de la corrupción pétrea de la alta clase política mexicana expresada hoy en la persona de Javier Duarte, sino muy probable a lo exagerado y grosero de sus malversaciones.

Es un secreto a voces el manoseo de las arcas públicas por parte de los funcionarios públicos. Incluso hay funcionarios que lo admiten abiertamente (¿recuerdan a Hilario Ramírez, alcalde de Nayarit?).

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El peculado es perfectamente tolerado en este país, pero con tal que quien lo comete "no se manche"..., y Javier Duarte, se manchó, ¡y bien!

Si hubiera sido un poco más inteligente, hubiera robado menos y nadie nunca le hubiera dicho nada, nada de nada, como a todos los que le han precedido como gobernadores en los estados de nuestro país.

domingo, 9 de abril de 2017

La mejor canción de la historia

Hace poco me topé con Las 500 mejores canciones de todos los tiempos según Rolling Stone. Si uno echa una mirada rápida sobre las primeras 10 canciones, uno sale de ahí con un dejo de incredulidad. Digo esto no porque ponga en duda el valor musical de tales canciones (no soy nadie para hablar de ello), sino por el abigarrado conjunto que forma tal reunión de canciones.

Crestomatía: http://www.todocoleccion.net/musica-revistas-antiguas/rolling-stone-numero-especial-500-mejores-canciones-historia-130-paginas-espectacular~x25696521

¿A razón de qué Satisfaction de The Rolling Stones es mejor que Respect de Aretha Franklin, si una y otra canciones pertenecen a géneros tan distintos como una pijama y un traje sastre, si habláramos de ropa?

Esas 500 mejores canciones, simplemente, no pueden ser las 500 mejores canciones de la historia ni de nada. Porque al no pertenecer a la misma categoría (género musical) resulta imposible la comparación.

Crestomatía: http://segundoenfoque.com/rolling-stones-cierra-este-ano-lleno-de-exitos-38-302700/

Una cosa es más o menos buena, o más o menos alta, o más o menos fría, etc., en relación a un máximo. Por ejemplo, un estudiante es más o menos bueno según se comparen sus notas con el bien superior, que sería la calificación de 10. Así pues, podemos perfectamente comparar a los alumnos entre sí y ver quién es el más estúpido de la clase, o en su defecto, el más inteligente. Es posible realizar esta comparación porque tenemos muy claro cuál es el máximo, y ante el cual todos los alumnos se miden.

Crestomatía: http://soloseviveunavez.gladyspalmera.com/aretha-franklin-sentimiento-con-caracter/

Si tuviéramos educación musical en blues, podríamos perfectamente argumentar que n canción de Billie Holiday es mejor o peor que canción de Ella Fitzgerald, porque tales canciones alcanzan mejor o peor el máximo según el cual se califican, que es la perfección del blues. Pero al observar la disímil lista de las mejores 500 canciones según Rolling Stone, uno ya no encuentra a simple vista cuál diablos puede ser el máximo según el cual se miden todas esas canciones; y nos preguntamos ¿por qué la 5ta mejor canción de la historia es un blues de Aretha Franklin, y la 2da mejor canción es un rock de The Rolling Stones?


domingo, 2 de abril de 2017

Las mujeres y el transporte colectivo

Muchas de las mujeres que suben a los camiones colectivos aquí en la Ciudad de México, esperan a estar justo frente al chofer para comenzar a buscar el dinero con el que piensan pagar el viaje.

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Si cuando lo abordan subieran 3 ó 5 personas más, bien, la cosa no pasaría de que el autobús tardaría un poco más en reanudar el camino. Pero el problema es cuando suben solas. En este caso el autobús reanuda su camino al instante y eso pone a prueba su sentido de equilibrio, pues tienen que hurgar entre el desastre que traen en sus bolsos para hallar las 3 monedas que perfectamente pudieron haber sacado antes de subir al autobús, mientras éste se zangolotea de aquí para allá en las calles perfectamente pavimentadas de la CDMX.

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...y el autobús comienza su marcha entre los baches, casi albercas, de las calles y avenidas de la Ciudad de México... Mientras, aquellas encuentran una moneda intentando abrazarse torpemente del tubo metálico junto al conductor... y el camión acelera y frena, una y otra vez. Hasta que finalmente mejor sacan un billete para pagar.

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Al día siguiente esas mujeres hacen justo lo mismo, una y otra vez, año tras año, sin que les pase por la cabeza la idea de que si no llevan de antemano el pasaje listo, harán esperar inútilmente al resto de personas que también quieren abordar; y a exponerse ellas mismas a ser objeto de un ridículo aún mayor al trastabillar a cada vuelta de rueda que da el autobús.