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domingo, 14 de enero de 2018

Los animales en el reino de los cielos

Si definimos alma como aquella cosa que piensa, imagina y siente, es evidente que animales y seres humanos tienen alma. Entonces, aquí la cuestión no es la de preguntar si los animales tienen o no un espíritu, sino la de si su alma va al Cielo, por ejemplo a aquel en el que piensan los católicos.

En su tiempo, Voltaire pasó por ser un descarado, un boquiflojo. Uno de los temas que abordó con cierto descaro en sus Cartas Diabólicas, digo, en sus Cartas Filosóficas, fue precisamente el tema del alma en los animales.

Voltaire dice que por mucha diferencia que haya entre el hombre más estúpido y un genio como Isaac Newton, nadie, nadie se atrevería a decir que hay más alma en uno respecto del otro, o que uno es más ser humano que otro. De tal modo que en ambos casos el alma es la misma, y la diferencia sólo está en las capacidades que cada quien tenga.

Crestomatía: http://animalcare.com.mx
Pues así las cosas, si vemos que los animales tienen órganos para sentir como nosotros, para sentir cariño y sentimientos muy parecidos a los nuestros, capacidades para trabajar y resolver problemas de cierta complejidad, etc..., si los animales tienen un alma que hace todo esto, ¿por qué razón sólo el alma de los hombres iría a parar al Cielo, y no la de esos otros animales?

Según Voltaire, la única diferencia que hay entre el alma de los animales y la de los seres humanos, es de más o de menos, justo igual que la que hay entre el hombre más estúpido y el más genio. Los animales podrán ser en general menos inteligentes que incluso el más tonto de los seres humanos; igualmente podremos encontrar en los animales un montón de conductas reflejas en las que no hay mediación del pensamiento, pero todo ello no tiene ninguna relación con el hecho de que su alma sea menos alma que cualquiera otra.

Crestomatía: https://www.seamosmasanimales.com
Ahora, si pensamos que sólo los seres humanos entramos al reino de los Cielos, termina Voltaire, es sólo por el orgullo humano que nos orilla a separarnos del resto de los animales; no porque haya una razón que ubique al ser humano en una especie tal que no tenga ninguna relación, ninguna, con el resto de animales.

domingo, 7 de enero de 2018

Dios no se dignó a crear el mundo

En un post anterior hablamos sobre cómo las obras de Dios resultaban más bien decepcionantes si las contrastábamos con el poder y fuerza que usualmente atribuimos al Señor; descubriendo la mano de un Dios algo torpe más bien que de uno sabio y tremendamente capaz.

Sin embargo, si hacemos caso a los platónicos y gimnosofistas, quizá no sea necesario concluir en un Creador mediocre por el simple hecho de que en este mundo se muestren obras inconclusas y defectuosas.

Los gimnosofistas (pensadores hindúes) entendían que Dios mismo no se había dignado en crear al mundo y al hombre, sino que dió esta tarea a sus oficiales subalternos, por llamarlos de alguna manera; de modo que estos últimos cometieron en su obra un montón de torpezas que devinieron en lo que conocemos: un mundo lleno de contrarios, bellezas por un lado pero aberraciones por otro, asesinatos terribles y nacimientos gloriosos, muestras claras de los más nobles sentimientos pero muchas más muestras de depravación e inmoralidad.

Crestomatía: https://www.cbsnews.com
La cosa aquí es que si adoptamos esta otra historia, que sin duda suena bastante plausible, dejaríamos de creer en la verdad de las Sagradas Escrituras, que nos informan la idea de que Dios en persona se encargó de la creación del mundo. Cualquiera que sea el caso, si es que uno de ellos lo es, tenemos ya al menos dos sabores para escoger..., ¿Quién da más?

Ahora, finalmente, me parece que la mejor postura que podríamos tomar es aquella que se aleje del dogmatismo y la tradición, pues las ideas que no admiten variantes y posibilidades, no conducen a la verdad sino al conservadurismo, que por mantenerse fijo en su intolerancia hacia otras posturas, se estanca y pudre como las aguas quietas de las que nacen insectos peligrosos.

domingo, 31 de diciembre de 2017

El mal no existe y es más bueno que malo

Hubo un tiempo en que el pensamiento religioso estaba metido en todo, al grado en que tenía ingerencia en los gobiernos de los países, y sobre todo en la mente de las personas. Esa época la conocemos como Edad Media, y el movimiento filosófico que emergió de ella, digamos, se llamó Escolástica.

En esos tiempos, el pensamiento religioso hacía todo con tal de demostrar la existencia de Dios y probar su perfección a como diera lugar. ¿Cómo conciliar entonces el mal con la creación divina, tan llena de bondad y perfección dada la calidad extraordinaria de su Creador?

Crestomatía: https://aminoapps.com
Como buenos defensores y custodios de la religión y de Dios, los escolásticos llegaron a las siguientes conclusiones:
  1. El mal no existe, y
  2. Lo que conocemos como mal es ocasión del bien.
¡Pro pudor!1, como decían los romanos. Pero veamos en qué sentido la escuela2 afirmaba tales cosas:
  1. El mal no existe puesto que no tiene ser en sí mismo, tal como sí lo tiene una manzana o una pelota, que una y otra sí son algo. El mal era, por el contrario, una carencia del bien, y como tal, no tenía ser. Es decir, no era algo, sino la carencia de algo.
  2. El mal como ocasión del bien se entendía en el sentido de que los vicios de los hombres son causa indirecta de cosas buenas: los borrachos que pierden su humanidad en el alcohol alientan la industria vitivinícola y cervecera, y con las ventas obtenidas no sólo la industria crece sino el erario público mediante los impuestos a dicho comercio, y con ello el Estado tiene mejores reservas para construir escuelas y servicios a la población. El vicio de los borrachos, sin querer, promueve la salud pública. Y justo lo mismo se dice de quienes frecuentan prostíbulos, de quienes se drogran, de quienes compran armas para matar a sus hermanos, etcétera, etcétera.
Crestomatía: http://felispipe.blogspot.mx
El problema con estas cosas sostenidas por los escolásticos, es que:

  1. Tal pareciera que la escolástica intentaba minimizar la presencia del mal en el mundo argumentando su falta de ser. Pero aunque el mal en verdad no sea otra cosa que carencia del bien, no por ello deja de ser algo terrible, seco y muerto que mata, hiere y sangra; y que independientemente que tenga o no tenga ser, el mal sigue siendo justo la misma cosa en su calidad negativa.
  2. Aunque siempre fuera cierto que el mal es ocasión del bien (cosa que habría que demostrar), lo cierto es que muchas de las cosas malas que nos suceden en este mundo no son buenas para quienes las sufren (pongamos por caso a personas de bien que son asesinadas). En estos casos, el bien que pudiera derivar del asesinato podría quizá mostrarse en otras personas o en futuras generaciones, pero definitivamente no en la víctima muerta. Y dadas estas circunstancias, hemos de concluir que en el mejor de los casos el mal no está aquí para devenir siempre en cosas buenas sino sólo en ocasiones. Y en las ocasiones en que no, tendremos que bajar la mirada y pensar que Dios puso al mal en el mundo para otra cosa distinta que hacernos a todos felices y mejores personas.





1 Significa: ¡qué desvergüenza!
2 Escolástica viene del griego σχολαστικός que significa: aquel que pertenece a la escuela.

domingo, 29 de octubre de 2017

Las limitaciones de Dios

¿Dios puede crear una piedra tan pesada que ni él mismo pueda levantar? Ésta es una pregunta cerrada y por tanto admite sólo dos posibles respuestas: sí o no. Cualquiera que sea la respuesta que elijamos nos conduce al entendimiento de que Dios no lo puede todo: o sí puede crear esa piedra pero no es tan fuerte para levantarla, o bien no puede crearla y entonces no es omnipotente.

Crestomatía: https://turmarion.wordpress.com/
Esto de arriba es un clásico dilema de los ateos contra Dios, y nos da aquí entrada para hablar un poco más sobre este tema que nos apasiona, La Divinidad, que desde donde lo vemos nosotros, si existe, parece estar tan alejada de nuestro mundo como nada podría estarlo jamás.

La gente que cree en Dios normalmente piensa que el Señor lo puede todo y que por donde quiera que se lo mire sólo hay perfección e infinitud. En este sentido el catecismo que esas personas han recibido durante la infancia, ha hecho un muy mal trabajo, pues en toda la historia del pensamiento cristiano incluso los mismos filósofos creyentes han atribuido una buena lista de cosas que Dios no puede hacer, y que a pesar de considerarlo perfecto en su ser, le atribuyen tales limitaciones:
  1. Hacer coincidir cosas contradictorias
  2. Hacer el mal
  3. Evitar el mal
  4. Volver el pasado
No todos los pensadores coinciden en las cosas que Dios no puede hacer, pero sin duda las anteriores son algunas de las más populares. A continuación van unas notas interesantes sobre cada uno de estos puntos.

Crestomatía: https://opinionator.blogs.nytimes.com
Coincidir cosas contradictorias. Ni Dios mismo puede hacer que una cosa sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido, como que tú estés aquí y ahora y no estés aquí y ahora.

Hacer el mal. A Dios siempre se le atribuye una bondad moral infinita, con lo cual se quiere decir que es incapaz de experimentar pasiones negativas como el odio y la traición. ¿Pero si Dios es incapaz de hacer mal, de dónde sale el mal? En este sentido, es posible concluir que Dios mismo es su origen y principio. Con esto no queremos decir que Dios desee la existencia del mal con motivos torcidos, sino simplemente que sin el Señor nada existe, ni siquiera el mal. El mal, por consiguiente, tiene sentido y un fin en este mundo; por lo que debemos entender que Dios necesita que el mal esté presente en la vida de cada uno de nosotros. George Berkeley (el padre del idealismo filosófico), por ejemplo, nos dice que Dios mismo puso al mal en el mundo como condición de la felicidad humana, ¡nada más y nada menos!

Evitar el mal. Existen algunos otros pensadores, como Hans Jonas del cual ya hemos dicho algo en este otro post, que aún siendo perfectamente creyentes y hombres religiosos, entienden que ni Dios mismo con toda su fuerza, puede evitar las cosas malas en nuestro mundo humano. Por ejemplo, Wolfgang Borchert que ciertamente no es un pensador sino un literato, en su obra más famosa puso las siguientes palabras en la boca de Dios: ¡Porque no me queda otro remedio! ¡Se tirotean, se ahorcan, se ahogan, se asesinan! Hoy cien. ¡Mañana, cien mil! ¡Y yo…, yo no puedo remediarlo! Borchert termina diciéndonos con palabras más fuertes:
No puede dejarse morir a los hombres sólo por una palabra vacía de sentido… Los muertos…, ésos no contestan. Ni Dios tampoco. Pero los que viven, preguntan.

Volver el pasado. Este es un tema muy interesante. A quién no se le ha ocurrido la idea de volver al pasado, de regresar a él y cambiar cosas. Recuerdo ahora un artículo de filosofía de la ciencia publicado hace tiempo, del que desgraciadamente no recuerdo su autor, pero en el que se trataba precisamente este asunto, en el cual se concluía que el viaje al pasado no era una locura y por el contrario era lógicamente posible1.

En conclusión, aún cuando el concepto de Dios esté definido precisamente por la perfección e infinitud, aún así los mismísimos pensadores no dejan de atribuirle a Dios ciertas carencias y limitaciones. Así que, a partir de ahora, seremos un poco más moderados en nuestros discursos a la hora de hablar de Dios (si creemos en él, desde luego), y no caeremos en el dicho facilote y tonto de decir que Dios lo puede absolutamente todo sin restricciones.





1 Lógicamente posible significa no necesariamente falso.

domingo, 17 de septiembre de 2017

El cielo seguro es tan malo como la tierra de los vivos

Demos por hecho que existe la vida después de la muerte, no se hablé más..., y para ir a donde queremos, demos también por cierto que nuestro espíritu de algún modo va a parar a un cielo, nada más y nada menos que frente a la presencia de Dios.

Crestomatía: https://www.paraloscuriosos.com
Según la teología cristiana (pensando de un modo que no pretende ser erudito ni exegético), a excepción de unos casos, todo mundo va a parar a ese lugar.

Si no sucede nada fantástico durante o después de la muerte, nuestro espíritu, es decir, nosotros mismos, seguiremos siendo justo y exactamente los mismos que cuando estábamos vivos, a saber, espíritus que traen consigo ideas intolerantes y violentas, espíritus insidiosos, que traicionan, que humillan... Y así como somos, seres descompuestos, auténticos detritos humanos, nos vamos a parar frente a Dios, y éste nos ofrecerá un lugar en el reino de los cielos.

¡Pero qué desvergüenza es ésta! ¡Ofrecer el reino celestial a animales sin honor como nosotros!

Crestomatía:http://hermandadblanca.org
¿Qué clase de Dios puede permitir a seres como nosotros entrar a su reino? Por más lleno de bondad que tuviera en el corazón, es un auténtico despropósito trascender al hombre en el cielo. El cielo, por tanto, no debe ser ningún paraíso. El cielo en este sentido no debe tener mucha diferencia con la Tierra de los vivos: un lugar donde los hombres se traicionan y humillan todo el tiempo, donde se discriminan y faltan a su palabra, igual, igualito que en el mundo de los vivos sólo que allá no habrá forma de escapar para salir de nuestro dolor, porque ya no tendremos cuerpo.

Crestomatía: http://elhorror.com.mx
¿Que al llegar al reino de los cielos seremos purificados de toda suerte de vicios? Esta fantasía teatral no entiende que al purificar los espíritus, éstos serían despojados de gran parte de lo que son, y por tanto debemos entender que la condición que los espíritus humanos debemos cumplir para acceder al reino de Dios, es dejar de ser nosotros mismos, convirtiéndonos en algo que no somos ni hemos sido jamás.

domingo, 13 de agosto de 2017

Dios perfecto? Bah, si todo le salió mal!

Antes de recibir comentarios difamatorios, mejor, y a modo de disclaimer, especificamos que hablaremos aquí del Dios bíblico, del Dios de los cristianos, y para no variar, hablamos en un sentido meramente coloquial, sin pretender ninguna profundidad exegética.

Por un lado, recordamos a Luzbel, es decir, al Portador de Luz, cuya perfección parecía halagar el orgullo del Señor. Pero cayó como un animal y de alguna manera pasó a ser un desterrado y el adversario de Dios, cuando paradójica e inicialmente fue concebido como la creación más amable y lograda del Señor.

Crestomatía: http://lh3.ggpht.com
Tiempo después, el Señor, sin frenar sus empeños, con la mejor de las disposiciones creó un par de muchachos, un chico y una chica, Adán y Eva, que para no variar también encontraron el modo de traicionar la palabra del Creador, con lo cual se encargaron de heredar al resto de la humanidad el pecado y la miseria.

Crestomatía: https://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com
Finalmente, y para no hacer largo el cuento, y vaya que podríamos hacerlo bastante largo, podemos concluir con el objetivo de Jesús. Jesús vino al mundo esencialmente a poner un ejemplo de vida, a intentar modificar la conducta moral de la humanidad, y como podemos corroborar tras el paso de 2,000 años, su venida al mundo fue y sigue siendo poco más o menos inútil: el ser humano no se ha hecho mejor ni peor con la llegada del cristianismo.

Crestomatía: https://lh3.googleusercontent.com
En resumidas cuentas, muchas de las empresas que comenzó el Señor terminaron mal, muy mal, bastante mal. Con lo que podemos concluir que o bien el Dios que está detrás de todo este desastre es un Creador digamos algo torpe, o bien es un Dios que a propósito incluyó al mal y a la traición como elementos primordiales en sus planes. Desgraciadamente ninguna de ambas posibilidades dice nada bueno de las capacidades previsorias del Señor.

domingo, 9 de julio de 2017

Si Dios es movido por otro...

Hagamos un ejercicio mental y supongamos la existencia de Dios. Bien, ahora veamos a Dios realizar un acto de bondad respecto de una persona que yace en un sufrimiento horrible.

La ingenuidad nos hace pensar que en lo dicho no hay nada extraño, y qué sólo podemos ver ahí un acto normal de la bondad usual de Dios.


Pero más allá de la bondad expuesta, ¿qué implica que Dios ejerza un acto así, o cualquiera otros respecto del hombre? Conlleva la idea de que es un ser que no yace independiente del mundo. Es decir, que su libertad, su voluntad, sus actos permanecen sujetos a la presencia/ausencia del dolor/felicidad humanos. ¿No suena raro esto? Dios es movido por algo que no es él mismo.


Lo que es movido por otro es un sujeto pasivo y muerto que obtiene su movimiento de otra cosa (como una bola de billar movida por el taco, y éste a su vez por el jugador). Eso, evidentemente no puede aplicar a nadie que consideremos infinito, ¿por qué? Porque sí lo infinito (Dios) fuera movido por otro, estaríamos diciendo que lo que no tiene límites (lo infinito) es limitado por lo que no es él.

Ahora, si bien lo anterior es imposible, sí hay algo perfectamente posible, y esto es que si en verdad existe Dios y es movido por el dolor/felicidad humanos, ese Dios es en el mejor de los casos un ser semi o cuasi-infinito. O dicho en otras palabras, un Dios que si bien es increíblemente poderoso y bueno (en el mejor de los casos), es también un Dios que puede fallar y ser limitado en ciertos aspectos.

domingo, 21 de mayo de 2017

Dios y las ratas

Voltaire, ustedes lo conocen bien, en cierta ocasión hizo una magnífica y demoledora comparación entre Dios y el capitán de un barco:
Dios se preocupa de los seres humanos tanto como el capitán de un barco se preocupa de las ratas que hay en sus bodegas.
¿Alguna vez hemos pensado en que tal vez le somos indiferentes a Dios como nosotros mismos lo somos frente a otras formas de vida que tenemos delante nuestra cara y que nos son tan prescindibles que apenas nos damos cuenta que están ahí?

Crestomatía: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjqJzeJBVFHGtwdQWBdboEDtncjuo3ZyqXLQUUFu2m38NFYZPch1WmoM45HC-yi-hwiseE-3uXBuJRuW28hZ8B_P5p03jH8cuDc_7VcULnRD6kkhhF66n6cIWuhnYRMnHu1su9SXcNzTRM/s1600/ratas-abandonan-barco-e1360927735646.jpg

Nosotros sabemos perfectamente que existen hormigas, polillas, chinches y un montón de formas de vida inferiores en nuestros jardines e incluso en nuestra propia cocina y recámara, justo frente a nuestra cara. Pero nuestros días pasan, uno tras otro, y tales formas de vida nunca nos quitan el sueño, como si esos seres vivientes no existieran, como si fueran residuos, sobrantes dignos de indiferencia.

Quizá, es posible que a un ser que está más allá de nuestra propia comprensión como Dios (si existe, por supuesto) le pase lo mismo que nos pasa a nosotros con las ratas y moscas de nuestro jardín: sabemos que están ahí, pero no nos importa su vida, sus problemas ni su felicidad.

domingo, 16 de octubre de 2016

Los fantasmas son tan posibles como los seres humanos

Cuando interactuamos con otro ser humano observamos en él toda clase de muestras que nos sugieren la idea de que él es semejante a nosotros, es decir, que es racional, un ser pensante. En pocas palabras, tales muestras (por ejemplo el habla) nos sugieren que el cuerpo humano que tenemos enfrente no está hueco ni muerto, sino que en él habita un espíritu (alma, yo, conciencia, etc) que rige sus movimientos y se expresa con dichas muestras que a nosotros nos sugieren su existencia.

Evidentemente jamás podemos asegurar que existen otros seres pensantes semejantes a nosotros mismos con el solo hecho de ver cuerpos humanos moverse en la calle. Con esto no quiero decir que no existan otros seres humanos; lo que quiero decir es que no podemos demostrar auténticamente su existencia. Ver a alguien hablar elocuentemente y moverse de tal forma que nos sugiera su ser racional, no asegura la existencia de un ser racional pensante, ya que lo único que percibimos son sensaciones variopintas (visibles, audibles, táctiles, etc), no al ser pensante en sí mismo. Digámoslo de otra forma. El ser pensante nunca es percibido. Lo único que percibimos son sensaciones visibles, audibles, que, en el mejor de los casos, sugieren ser efectos de un ser racional semejantes a nosotros mismos. Ahora, una sugerencia es sólo eso, una sugerencia, una posibilidad, no una demostración de nada.

Crestomatía. Imagen obtenida de http://el-cine-en-rosa.blogs.diezminutos.es/2015/09/16/lo-que-no-sabias-de-ghost

Tanto es así, que tales muestras de racionalidad, tales sugerencias, perfectamente pueden encontrar su causa en cualquier otra cosa excepto en un supuesto ser humano pensante. Por ejemplo, justo ahora, tú (la persona que está leyendo esto) puede estar durmiendo ahora mismo y soñando que está despierto y hablando con una persona racional (1).

Ahora bien, si ni siquiera podemos asegurar la existencia de otros seres humanos pensantes iguales a nosotros mismos, ¿cómo, por vida de Dios, nos atrevemos a asegurar la existencia de cosas extrañas pensantes tales como fantasmas y sucesos paranormales originados por espíritus ambulantes?

Pensemos un poco, en nuestra experiencia, ¿qué presupuestos son necesarios para que algo o alguien vea, oiga, sienta, huela y saboree? La respuesta es que ese algo o alguien sea un ser percipiente con facultades para percibir, sentir; y desde luego que posea un cuerpo mediante el cual pueda sentir, percibir.

Si bien es cierto que lo que siente (oye, huele, etc) no es el cuerpo sino la mente, ésta no siente sino a través del cuerpo. Como quiera que son las manos, los oídos, la nariz, la boca y los ojos los medios a través de los cuales la mente obtiene sus objetos de conocimiento sensible. De esta forma, ¿cómo se supone que podemos afirmar que un fantasma nos estaba mirando feo, si evidentemente no tiene ojos? Cualquier respuesta necia que se dé al respecto, caerá en nuevas presuposiciones que, para no variar, no pueden comprobarse.

Crestomatía. Imagen encontrada en http://desmotivaciones.es/carteles/terrorificos.

Ahora, hablando de la gente seria que está convencida de haber experimentado situaciones paranormales, jamás podemos decir que sea falso lo que experimenta. Lo que sí podemos decir es que, muy probablemente, lo que experimenta no tiene como causa lo que dicha gente piensa que es su causa.

Es decir, y con esto concluyo, uno puede encontrar sin mucho esfuerzo varias razones que expliquen perfectamente cada una de las experiencias paranormales que la gente dice haber experimentado. La actividad paranormal sufrida se reduce, así, a un montón de hechos reales (no espectrales) no comprendidos suficientemente.


(1) Demostrar que se está en estado de vigilia y no durmiendo, es un problema clásico y no tiene respuesta. Arthur Schopenhauer llegó a decir que el único momento en que uno sabe que está en vigilia es en el justo momento de despertar.

domingo, 2 de octubre de 2016

Si Dios existe, probablemente no es perfecto

Tengo una cuenta en Taringa y diario llega a mi correo un email promocionando los posts populares. Aunque la mayoría de ellos son bastante tontos, uno que otro resulta muy interesante. Hace poco llegó uno en donde se anunciaba un post cuyo título era algo así como Refutaciones de las 5 demostraciones de Dios en Tomás de Aquino. Dije: "¡Pero qué impresionante, quién es capaz de decir algo así!". Así que decidí leerlo sin tardanza.

Por desgracia, el asombro con el que llegué desapareció casi de inmediato, y el texto, después de leer la primera refutación, me pareció que no merecía ser leído más, debido a la falta de inteligencia que tal post demostraba en materia filosófica.

Sin embargo, tal lectura me llevó a donde estoy ahora, a escribir algo sobre la idea de Dios. Cuando se estudia Filosofía, en verdad que resulta difícil ser ateo..., no es fácil demostrar la inexistencia de Dios.

Crestomatía. https://darkcornerbooks.files.wordpress.com/2015/11/3a26907f0a8e93ac79fddd7f41bb089e.jpg

Si posibilidad lógica significa aquello que no es necesariamente falso, entonces, aunque nos consideremos los más recalcitrantes ateos y enemigos de toda religión, debemos sucumbir a la luz de la razón y conceder al menos la posibilidad lógica de Dios, pues Dios no es una idea necesariamente falsa.

Ahora, para ir a donde quiero, demos por sentado que Dios existe. No se hable más.

Algunas personas tenemos cierta repugnancia a aceptar la idea de Dios. Los motivos de esto son ampliamente conocidos, y esencialmente se relacionan con el mal en el mundo. Entonces, yo creo que si no queremos parecer tontos afirmando que Dios no existe o que somos capaces de refutar su existencia, al menos podemos echar mano de una alternativa: apelar a su imperfección.

Por ejemplo, Hans Jonas sostiene que es contradictorio el concepto de omnipotencia aplicado a Dios, tomando en cuenta su relación con el hombre. Un ser omnipotente es aquel que no encuentra resistencia en ningún lado. Si Dios fuera omnipotente no podría existir nada que no fuera él mismo, por tanto, no podría existir el hombre ni el mundo.

Existen varios pensadores que, tras largas reflexiones, terminan por concebir a Dios como un ser que no lo puede todo, específicamente, evitar el mal.

(Crestomatía. Imagen obtenida del sitio https://sites.google.com/site/lossuperositos/los-horrores-del-holocausto)

Wolfgang Borchert, un escritor de la época del Holocausto, escribió una obra de teatro francamente desoladora, horrible, La calle sin puertas, en la que figura Dios como uno de sus personajes. Borchert le hace decir a Dios: ¡Y yo…, yo no puedo remediarlo!

Finalmente, una de las réplicas clásicas al argumento de que Dios no es omnipotente porque no puede evitar el mal, es que el mal nada tiene que ver con él. El mal es obra del hombre, y la libertad su condición necesaria.

Bueno, sí, evidentemente la causa inmediata del mal siempre es el hombre, sus inclinaciones, sus elecciones. Giulio Cesare Vanini afirmó una vez: Pero Dios otorgó al hombre las facultades para pecar. Si esto es cierto, y difícilmente podemos pensar que no sea así, pues en el contexto se entiende que es Dios el principio y causa del hombre, entonces no es el hombre solo quien hace encarnar el mal en la historia: detrás del ser humano hay decisiones divinas que han dispuesto al mundo como es, sin más dolor ni menos felicidad que la que es posible encontrar, todo inmediatamente la voluntad humana, pero mediatamente la voluntad del Señor.

¿Por qué razón Dios obraría así? Difícil saberlo. Pero algo parece más o menos claro, y es que, aunque su corazón chillara de odio contra la peste y el llanto de los niños maltratados, no pudo ni puede nunca evitar que sucedan las cosas horribles que pasan todos los días en nuestro mundo. Si Dios existe y es bueno (y nos conviene que así sea), es incapaz de ayudar a nadie con sus problemas.