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domingo, 21 de mayo de 2017

Dios y las ratas

Voltaire, ustedes lo conocen bien, en cierta ocasión hizo una magnífica y demoledora comparación entre Dios y el capitán de un barco:
Dios se preocupa de los seres humanos tanto como el capitán de un barco se preocupa de las ratas que hay en sus bodegas.
¿Alguna vez hemos pensado en que tal vez le somos indiferentes a Dios como nosotros mismos lo somos frente a otras formas de vida que tenemos delante nuestra cara y que nos son tan prescindibles que apenas nos damos cuenta que están ahí?

Crestomatía: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjqJzeJBVFHGtwdQWBdboEDtncjuo3ZyqXLQUUFu2m38NFYZPch1WmoM45HC-yi-hwiseE-3uXBuJRuW28hZ8B_P5p03jH8cuDc_7VcULnRD6kkhhF66n6cIWuhnYRMnHu1su9SXcNzTRM/s1600/ratas-abandonan-barco-e1360927735646.jpg

Nosotros sabemos perfectamente que existen hormigas, polillas, chinches y un montón de formas de vida inferiores en nuestros jardines e incluso en nuestra propia cocina y recámara, justo frente a nuestra cara. Pero nuestros días pasan, uno tras otro, y tales formas de vida nunca nos quitan el sueño, como si esos seres vivientes no existieran, como si fueran residuos, sobrantes dignos de indiferencia.

Quizá, es posible que a un ser que está más allá de nuestra propia comprensión como Dios (si existe, por supuesto) le pase lo mismo que nos pasa a nosotros con las ratas y moscas de nuestro jardín: sabemos que están ahí, pero no nos importa su vida, sus problemas ni su felicidad.

domingo, 26 de marzo de 2017

El dolor no desaparecerá nunca

¿Han visto las publicaciones Atalaya relacionada con la Iglesia Evangélica donde se muestra a gente de todas las razas conviviendo en paz, e incluso junto a las bestias más feroces que por alguna razón se han vuelto dóciles?

Antes de soñar en escenarios semejantes, veamos lo siguiente.

El dolor en su infinidad de presentaciones, el disgusto, el malestar, la insatisfacción, etc., es aquello que nos mueve, es la razón de por qué todos nosotros salimos todos los días a trabajar, a jugar, a hablar y a hacer todo lo que hacemos cada uno de los días de nuestra vida.


Crestomatía: http://morirencasa.weebly.com/el-sufrimiento.html
Si fuéramos seres completos, satisfechos en todo sentido, no habría en nosotros ningún movimiento, ni hacia adelante ni hacia atrás. Pero como estamos llenos de carencias, nos movemos y buscamos siempre lo que no tenemos con el único fin de completarnos a nosotros mismos. Ésta es la razón de por qué el dolor es el acicate de las obras humanas. El dolor es la razón de nuestra vida, de lo que somos.

Así las cosas, y escuchemos bien esto, el dolor y la imperfección en general son eternos y no es posible que el ser humano los erradique o halle alguna vez la forma de vivir sin ellos.
La naturaleza propia del ser humano (y no sólo de él sino de todo lo vivo en general) es tal que el hombre no sería ser humano sin un corazón lleno de imperfección y sufrimiento.


Crestomatía:  http://www.attacmadrid.org/?p=3475

La consecuencia inmediata de la desaparición del mal, el mal como imperfección en general (si acaso pudiera soñarse en algo semejante, como en las publicaciones Atalaya mencionadas en un principio), es que el hombre dejaría de moverse, de buscar, porque ya sería un ser satisfecho del todo, porque estaría completo y no necesitaría absolutamente nada.., y esto, esto mismo no es la definición de ser humano.