domingo, 12 de marzo de 2017

La forma de ateísmo que todos profesamos

Platón hablaba de varios tipos de ateísmo. Uno de ellos, el peor, consistía en intentar complacer a los dioses con ofrendas y regalos solicitando a la divinidad un pequeño favorcito. Era la peor forma de ateísmo, decía Platón, porque era tratar a los dioses como si fueran perros que se contentaran con los huesos y las sobras de nuestra mesa.

¿Acaso esto nos suena familiar? Sí, claro que sí. Hoy día y desde hace mucho existen nuestras mandas y sacrificios para convencer a Dios de que nos dé tal o cual cosa. De este modo, los creyentes católicos ejercemos la peor forma de ateísmo de que hablara Platón hace tiempo.

Crestomatía: https://laislaoeste.files.wordpress.com/2016/03/peregrinacion-a-basilica-nuestra-senora-de-la-monserrate-hormigueros.jpg

Como lo comenté en el post relacionado con la posible imperfección de la divinidad, no soy creyente. Pero cuando lo era, pedía a Dios cosas a cambio de otras, como si a él, en caso de existir, le interesara en algo cualquier bien que yo pudiera tener.

Cuando muy probablemente a él no le interesa nada de nada lo que pudiéramos tener. ¿Que pudiera interesarle nuestras buenas acciones? Esto es bastante dudoso, si, cómo sabemos, el mal es condición sine que non de nuestro mundo; y en cuanto tal el mal no puede desaparecer nunca (cómo lo vimos en este otro post) de este mundo. Ergo, las buenas acciones es al parecer lo que Dios menos quisiera para que esté mundo siga en pie.

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