¿Acaso esto nos suena familiar? Sí, claro que sí. Hoy día y desde hace mucho existen nuestras mandas y sacrificios para convencer a Dios de que nos dé tal o cual cosa. De este modo, los creyentes católicos ejercemos la peor forma de ateísmo de que hablara Platón hace tiempo.
Crestomatía: https://laislaoeste.files.wordpress.com/2016/03/peregrinacion-a-basilica-nuestra-senora-de-la-monserrate-hormigueros.jpg
Como lo comenté en el post relacionado con la posible imperfección de la divinidad, no soy creyente. Pero cuando lo era, pedía a Dios cosas a cambio de otras, como si a él, en caso de existir, le interesara en algo cualquier bien que yo pudiera tener.
Cuando muy probablemente a él no le interesa nada de nada lo que pudiéramos tener. ¿Que pudiera interesarle nuestras buenas acciones? Esto es bastante dudoso, si, como sabemos, el mal es condición sine que non de nuestro mundo; y en cuanto tal el mal no puede desaparecer nunca (como lo vimos en este otro post) de este mundo. Ergo, las buenas acciones son al parecer lo que Dios menos quisiera que apareciera en esté mundo.
