Mostrando las entradas con la etiqueta Platón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Platón. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de enero de 2018

Dios no se dignó a crear el mundo

En un post anterior hablamos sobre cómo las obras de Dios resultaban más bien decepcionantes si las contrastábamos con el poder y fuerza que usualmente atribuimos al Señor; descubriendo la mano de un Dios algo torpe más bien que de uno sabio y tremendamente capaz.

Sin embargo, si hacemos caso a los platónicos y gimnosofistas, quizá no sea necesario concluir en un Creador mediocre por el simple hecho de que en este mundo se muestren obras inconclusas y defectuosas.

Los gimnosofistas (pensadores hindúes) entendían que Dios mismo no se había dignado en crear al mundo y al hombre, sino que dió esta tarea a sus oficiales subalternos, por llamarlos de alguna manera; de modo que estos últimos cometieron en su obra un montón de torpezas que devinieron en lo que conocemos: un mundo lleno de contrarios, bellezas por un lado pero aberraciones por otro, asesinatos terribles y nacimientos gloriosos, muestras claras de los más nobles sentimientos pero muchas más muestras de depravación e inmoralidad.

Crestomatía: https://www.cbsnews.com
La cosa aquí es que si adoptamos esta otra historia, que sin duda suena bastante plausible, dejaríamos de creer en la verdad de las Sagradas Escrituras, que nos informan la idea de que Dios en persona se encargó de la creación del mundo. Cualquiera que sea el caso, si es que uno de ellos lo es, tenemos ya al menos dos sabores para escoger..., ¿Quién da más?

Ahora, finalmente, me parece que la mejor postura que podríamos tomar es aquella que se aleje del dogmatismo y la tradición, pues las ideas que no admiten variantes y posibilidades, no conducen a la verdad sino al conservadurismo, que por mantenerse fijo en su intolerancia hacia otras posturas, se estanca y pudre como las aguas quietas de las que nacen insectos peligrosos.

domingo, 12 de marzo de 2017

La forma de ateísmo que todos profesamos

Platón hablaba de varios tipos de ateísmo. Uno de ellos, el peor, consistía en intentar complacer a los dioses con ofrendas y regalos solicitando a la divinidad un pequeño favorcito. Era la peor forma de ateísmo, decía Platón, porque era tratar a los dioses como si fueran perros que se contentaran con los huesos y las sobras de nuestra mesa.

¿Acaso esto nos suena familiar? Sí, claro que sí. Hoy día y desde hace mucho existen nuestras mandas y sacrificios para convencer a Dios de que nos dé tal o cual cosa. De este modo, los creyentes católicos ejercemos la peor forma de ateísmo de que hablara Platón hace tiempo.

Crestomatía: https://laislaoeste.files.wordpress.com/2016/03/peregrinacion-a-basilica-nuestra-senora-de-la-monserrate-hormigueros.jpg

Como lo comenté en el post relacionado con la posible imperfección de la divinidad, no soy creyente. Pero cuando lo era, pedía a Dios cosas a cambio de otras, como si a él, en caso de existir, le interesara en algo cualquier bien que yo pudiera tener.

Cuando muy probablemente a él no le interesa nada de nada lo que pudiéramos tener. ¿Que pudiera interesarle nuestras buenas acciones? Esto es bastante dudoso, si, como sabemos, el mal es condición sine que non de nuestro mundo; y en cuanto tal el mal no puede desaparecer nunca (como lo vimos en este otro post) de este mundo. Ergo, las buenas acciones son al parecer lo que Dios menos quisiera que apareciera en esté mundo.