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viernes, 20 de septiembre de 2019

Xiime García, la boba

¿Quién es Xiime García? Es una empleada de la aerolínea Interjet. Al parecer no está claro cuál es su puesto en dicha compañía, pero parece ser una piloto.

¿Por qué se hizo famoso el nombre de Xiime García? Porque esta señora hizo el siguiente comentario en una de sus redes sociales:
"Debería de caer una bomba en el zócalo…. Nos harían un favor a todos"
¿Por qué en el Zócalo? (va con mayúscula) Porque en ese momento el Zócalo capitalino estaba abarrotado por una multitud de mexicanos que conmemoraban el día de la Independencia de México.

La paráfrasis evidente de su comentario, iría como sigue: "Alguien debería crear o conseguir una bomba y hacerla estallar en el Zócalo de la CDMX, para que mueran doscientos mil mexicanos y el Presidente de la República Mexicana".


Se ha dicho mucho al respecto, unos defendiendo a la señora, y otros (creo que la mayoría, y con razón), censurándola de pies a cabeza. Sin embargo, me gustaría hacer un comentario que no le he escuchado a nadie.

Si nos alejamos un poco de la superficie, soslayando nuestra sed de sangre y de linchamiento públicos contra esta mujer, quizá podamos coincidir con que en el contexto de la señora y sus propias palabras, justifican la idea de que éstas no son el comentario de una mujer terrorista, sino de una mujer infantil que dice cosas sin haber razonado en ellas, como hacen todas las personas. El tema aquí es que sus palabras son chocantes a la mayoría y por eso se ha levantado esta llamarada enorme de petate, porque claramente es una mujer privilegiada que con palabras ataca a la masa, que somos la mayoría.

Según logro percibir el asunto, el comentario de esta señora es sólo el comentario de una muchacha como hay tantas (y tantos) en el mundo de la juventud: jóvenes llenos de ideas bobas que, como la mayoría de la gente que no acostumbra cultivarse, nunca someten a examen (para ver si sus ideas son tan fuertes como para seguir aprobándolas o bien rechazarlas). (Entre paréntesis, es claro que estudiar una carrera profesional no vuelve genio a nadie; en el mejor de los casos lo vuelve apto para hacer algo muy específico como administrar empresas o curar gripes, pero no vuelve razonables ni cultas a las personas: existe una miríada de profesionistas que no han leído un solo libro en su vida, excepto aquellos que les fueron recetados durante la carrera. Esta señora parece ser una de éstas.)

Crestomatía: https://www.snopes.com
Xiime García no es, por tanto, una mujer terrorista que aliente intencionalmente la violencia y el terrorismo, y no debe ser castigada por ello; es, más bien, una mujer boba que dice tonterías para defender su posición social (ya que me parece que ella no se percibe a sí misma como parte del pueblo mexicano tosco y pobre, y por eso emite sus comentarios intolerantes contra aquello que no es ella y que no la representa).

Ahora bien, sobre el castigo. Si los rumores son ciertos y esta muchacha es una piloto, entonces es cierto que cada vez que sale a trabajar tiene en sus manos justo esa bomba que graciosamente quiere que alguien haga estallar contra sus compatriotas: el avión mismo es su bomba (¿tenemos que recordar el 9/11 en Estados Unidos?).

Vamos, no tomemos nada a broma, ni siquiera los aeropuertos mexicanos lo hacen. Los revisores de seguridad que trabajan en los aeropuertos (por ejemplo los revisores del AICM), están entrenados para reconocer artefactos explosivos en el equipaje de los pasajeros, y tienen la instrucción explícita de que si algún pasajero quiere hacerse el gracioso y comenta que tiene una bomba en sus maletas, inmediatamente avisen a la Policía Federal presente para que detengan a esa persona y hagan las respectivas indagaciones. Si se tienen protocolos de seguridad para tratar con los pasajeros bromistas, ¿con mucha mayor razón no debería ponerse en acción un protocolo para detener e investigar a una piloto que intenta hacerse la chistosa con sus comentarios terroristas?

Por tanto, y con esto termino, es de mi parecer que esa señora debería ser suspendida de su cargo e investigada. Y para poner ejemplo nacional, y con el único fin de no alentar sentimientos violentos en personas que compartan los mismos sentimientos intolerantes de esa mujer, pero que tengan más fuerza de voluntad para llevar a cabo un acto terrorista, esa mujer debería ser despedida de su cargo actual. Nunca bastará con una disculpa como la que ya dio, que claramente fue motivada sólo por el temor de perder sus privilegios.






domingo, 17 de diciembre de 2017

Mi terrible experiencia con la Policía Federal

Hace unos años trabajé como revisor en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Un revisor es el encargado de inspeccionar tanto a los pasajeros como a su equipaje, con el fin de evitar que transporten cosas ilegales.

Crestomatía: http://www.laprensa.mx/notas.asp
Un buen día mi jefe inmediato se acercó a mi lugar de trabajo y mientras señalaba con el dedo en dirección de dos de sus jefes, los cuales estaban acompañados de otras dos personas que yo no conocía, me dice que me presente con ellos. Eso hice. Al llegar con ellos me indicaron que los siguiera. Salimos en dirección a las instalaciones donde los revisores guardábamos nuestras pertenencias. En el camino pensé que la cosa se relacionaba con el hecho de que había yo tomado la costumbre de faltar continuamente al trabajo y que muy probablemente se habían cansado de mí y era quizá hora de terminar la relación laboral.

Justo antes de llegar a las instalaciones mencionadas nos detuvimos en el patio, enorme como se pueden imaginar. Los dos desconocidos comenzaron a hablar directo con mis superiores indicándoles el motivo por el cual estábamos todos ahí. Me iban a llevar detenido porque era presunto responsable de un crimen relacionado con la delincuencia organizada.

En el post anterior escribí mi experiencia con la sola idea de ser inculpado falsamente por las autoridades. Bueno, pues en el AICM no se trató de ninguna idea, era la realidad, me estaban inculpando, me estaban asociando o queriendo asociar con un crimen de verdad.

Crestomatía: http://www.xeu.com.mx
Uno de los federales me esposó. Yo estaba congelado. No dije una sola palabra, nada, como si todo eso fuera un terrible sueño, uno de esos en los que por alguna razón no puedes golpear a tus agresores, uno de esos donde no te puedes mover ni correr ni nada. Se ubicaron los federales uno a cada lado mío y sujetándome de los brazos me llevaron hacia la salida principal, aquella por donde salen los pasajeros no los proveedores ni trabajadores.

Justo en la entrada del AICM estaba estacionada una camioneta, Suburban, según recuerdo. Me subieron y uno de los federales condujo a toda velocidad como si nos estuviesen persiguiendo. De pronto una patrulla se puso enfrente y no nos dejaron pasar; pensé que me estaban secuestrando y que la policía de la Ciudad de México de alguna manera milagrosa había llegado a salvarme. "Por favor, que la policía me baje y me saque de este embrollo", me dije a mí mismo. El federal se bajó, intercambió 3 palabras con la policía y ésta se hizo a un lado. Mis captores retomaron nuevamente el camino. De inmediato comenzaron a mostrarme una serie de fotografías preguntándome a quiénes de ahí conocía. No conocía a nadie. Las fotografías eran del aeropuerto.

Yo sólo pensaba que ojalá la camioneta se dirigiera a una institución gubernamental y no a un lote baldío. Estaba seguro que si me llevaban a las oficinas de una institución del gobierno todo se iba a aclarar porque no era yo ningún criminal, y en verdad esperaba llegar a tales oficinas y no comenzar a ver despoblado, porque en este último caso probablemente me habían confundido con otro e iban a matar.
Crestomatía: https://www.elpuntosobrelai.com
Finalmente llegamos a las oficinas de la que entonces se llamaba Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ahí me explicaron todo: dos de mis compañeros revisores estaban coludidos con un pasajero para que éste pasara con una maleta llena de dinero. Me mostraron un video del momento en que uno de esos revisores delincuentes parecía haberme dicho algo a mí. Si la SIEDO fue por mí, fue para asegurarse que yo no hubiera tenido nada que ver con ese crimen.

El cuento es bastante largo, pero, y ya para terminar, les digo que me dejaron ir como a eso de la una de la mañana del día siguiente, pero no antes de que me carearan con uno de los dos revisores que al parecer habían capturado recientemente. Era una chica. La recuerdo bien, lloraba por el asunto en el que estaba metida. Me miró de frente y los federales le preguntaron si me conocía. Contestó que no. Estaba destrozada, iba a parar años en la cárcel por una tontería como esa.