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domingo, 20 de agosto de 2017

Todo marcha bien en México

Si prendemos la televisión o el radio, no pasa mucho tiempo antes que nuestros sentidos sean halagados con comerciales patrocinados por el gobierno estatal/federal.

Crestomatía: https://mediocracia.wordpress.com
Sus anuncios siempre versan sobre hechos positivos realizados en la gestión actual, o dirigidos a exaltar el amor u orgullo por la patria.

Hace poco, mientras disfrutaba uno de esos comerciales recordé una entrevista televisiva hecha a un productor/creativo de los medios audiovisuales (creo que se apedillaba Simon -sin acento).

Crestomatía: http://www.proceso.com.mx
Ante la pregunta sobre cuál era la razón de por qué había períodos en que los gobiernos dirigían sus empeños a lanzar campañas que incesantemente intentaban instilar en los ciudadanos la idea de que las cosas iban bien, Simon respondió, palabras más palabras menos:
Es precisamente en tiempos de hambre, de pobreza, de recesión, cuando estos comerciales encuentran su mejor campo de cultivo.
En resumen, es justo cuando la población se halla en el peor contexto, cuando la ciudad se halla en los peores momentos de corrupción, etc, cuando el gobierno vende la idea de que las cosas van por buen camino y hay que tener orgullo del país (por ejemplo mediante la exaltación del orgullo patrio a través del fútbol).

Crestomatía: http://www.imgrum.org
Existe, por tanto, una relación inversamente proporcional entre la cantidad de esos comerciales al aire, y un estado de cosas podrido: a más comerciales, menos un presente halagüeño.





domingo, 19 de febrero de 2017

El poco valor que tenemos tú, yo y nuestras amistades

Todos nosotros, a diario, mostramos al mundo la clase de seres que somos y el valor que tenemos; y esto sucede tanto cuando hablamos y cuando no. Ahora me llega a la mente una frase de Kierkegaard que viene muy a propósito:
Y cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor.
Esto significa que nosotros somos tan valiosos como las cosas que idolatramos, que seguimos y que nos gustan. Tú no tienes que decir nada a nadie para que todos se den cuenta del valor que tiene tu persona cuando te vemos buscar la vida social semana tras semana, embriagarte o perseguir el futbol mexicano.

Crestomatía. http://ep01.epimg.net/deportes/imagenes/2016/11/21/actualidad/1479695359_588407_1479701208_noticia_normal.jpg

La vida sensible, esa que está dirigida a satisfacer al cuerpo, no está mal, es válida. No todos podemos ser Sócrates, Platón, Aristóteles, Hegel o Kant, gente que ha vivido enteramente una vida contemplativa en pos del pensamiento. El problema, repito, no es tener placeres mundanos, hasta Sócrates los tenía, el problema es hundirse en ellos como un animal.

El problema es soslayar del todo actividades de las que podemos aprender algo y, por el contrario, halagar nuestros ojos con el contenido de la televisión, o complacer nuestro espíritu codeándonos con las amistades que tenemos, de las que muy probablemente nunca obtenemos nada más que compañía.

Crestomatía. http://spf.fotolog.com/photo/47/1/83/laucho_cas/1266350595824_f.jpg
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Crestomatía. http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2014/10/tv-cultural.png

En su momento Adal Ramones reunió a multitudes frente a la televisión, lo mismo que Esteban Arce, Facundo y una miríada de personas similares. Pero cualquier cosa poco halagüeña que podamos decir de esa gente que hace reír con pastelazos y comentarios bobos, también se dice de la gente que la sigue. Porque uno mismo es tan grande como las cosas que ama, recordando nuevamente esa frase de Kierkegaard.

Lo semejante busca lo semejante. ¿A quién buscas tú, a quién sigues?

domingo, 12 de febrero de 2017

¿Y la censura en la TV abierta?

Cuando era niño, allá en la década de 1980, la televisión abierta censuraba la mínima grosería; las traducía con eufemismos o las ocultaba con ese pitido que todos conocemos.

En mi adolescencia pensaba que esa censura, que en ese entonces me parecía mojigata, sólo entorpecía el disfrute de la televisión, y que si a final de cuentas todo mundo sabía cuál era la grosería censurada, no tenía caso ocultarla, y más si después de todo medio mundo hablaba así o peor.

Crestomatía: http://img.timeinc.net/time/daily/2012/1206/360_nat_censorship_0721.jpg

Evidentemente mi posición de adolescente era tonta, tonta por decir poco, como casi todas las ideas que nacen en las aún ingenuas y poco esforzadas cabezas adolescentes, pues ni por asomo tenía yo en cuenta que:
Mucho importa a quiénes oye cada quien todos los días en casa, con quiénes habla desde niño, cómo hablan los padres, los pedagogos, también las madres.
Esta frase pertenece a Bruto, un orador romano. En ella dice algo bastante simple pero sumamente aleccionador: que las personas son lo que son y que se expresan como hablan precisamente porque sus tutores se expresaban y comportaban así con ellos desde su infancia. ¿Han oído ustedes hablar a ciertos "niños barrio", con cuántas groserías vulgares emplean para expresarse? Pues eso no es gratuito, esos niños son así porque eso es lo que oyen de sus padres, de sus primos y de toda la gente vulgar con que se rodean.
Crestomatía: https://s3.amazonaws.com/user-media.venngage.com/463765-8540daea2fcba859cc68d63553b5f03d.jpg

¿Antes yo objetaba a la TV que censurara las malas palabras de mis programas favoritos? Pues no más: hoy pido censura, ¡censura en su máxima expresión! ¿Por qué? Porque no quiero que mis hijos crezcan oyendo palabras de perros y que aprendan a hablar como si no tuviesen un padre preocupado por su educación.

Crestomatía:http://conceptodefinicion.de/wp-content/uploads/2015/08/censura.jpg

Hoy la cosa ha cambiado un poco, mucho más bien. La televisión abierta ya no censura muchas groserías y los niños hablan peor que cuando yo era niño. Es claro que la sociedad mexicana se ha vuelto más laxa en cosa de unas décadas, más permisiva. Y estos niños, cuando les toque ser padres, ¿saben ustedes qué harán de sus hijos? Criarán perros y lobas, eso nada más.