Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de agosto de 2018

Viva Mecxicou (continuación)

Recientemente, un amable lector nos hizo varios comentarios en el post ¡Viva Mecxicou! En resumen, él tiene una posición diametralmente opuesta a la nuestra. El sueño que nosotros planteamos en ese post, podría resumirse así: hubiera sido una fortuna que al terminar la guerra decimonónica entre Estados Unidos y México, no se hubiera cedido a ese país la mitad del territorio mexicano, sino el país completo.

Crestomatía: http://www.lhistoria.com
No estamos seguros que nuestro lector haya leído otros posts que tenemos igualmente relacionados con este tema, en donde soñamos despiertos con esa idea de Anexar México a Estados Unidos, y su continuación. Si no lo hizo, lo invitamos a echarles un vistazo, donde podría encontrar ya alguna respuesta a varias de sus preguntas.

En fin, prometimos crear un nuevo post a modo de réplica a las cuestiones que el lector desconocido planteó en su momento. Citamos a continuación palabras del lector, seguidas de un breve comentario.

Crestomatía: http://valortamaulipeco.blogspot.com
  1. Pero este reporte[...] no me parece nada mas que una falta de respeto a tu nación, si no también a su cultura. Entiendo que nuestra posición pueda parecer poco halagüeña e incluso chocante, mucho, pero no veo cómo pueda ser grosera y faltar el respeto a nadie. Esto dado que, en primera instancia, no hay en ella ninguna clase de lenguaje vulgar, y en segundo lugar, y mucho más importante, porque es una posición que tiene sentido. Es decir, no es popular ni amorosa, pero sí una posición razonable. No todos podemos estar de acuerdo en todo, ni podemos negar a nadie la vergüenza y pena que siente por su país o por cualquiera que sea la cosa por la que siente tales sentimientos. Por ejemplo, nuestra madre podrá ser nuestra madre, pero nada nos obliga a quererla y amarla (hay madres terribles, que aunque se ocupan del techo y comida de sus hijos, son absolutamente indignas de todo amor).
  2. El punto es que este es tu país, y el gobierno no es todo lo que lo hace ""inferior" como lo llamas tu, si es un punto muy importante, pero no es el causante de todo (sic). Aquí nuestro lector está adjudicándonos palabras que nosotros no hemos escrito. En ese post no decimos que el gobierno sea el único responsable del status quo que hace posible pensar en la inferioridad de la gente de nuestro país. Más aún, en este punto estamos de acuerdo con el lector, ya que evidentemente todos hacemos lo nuestro para mejorar/empeorar/mantener el status quo del México actual, violento, pobre, etc. Es cierto, el gobierno será la cabeza del cuerpo, el padre de familia, pero el pueblo es el resto, y sin el resto no se hace nada. Ahora, podríamos armar una lista bastante grande de conductas gubernamentales por las que nuestro país es un desastre, ¿pero qué podríamos decir del pueblo en general? ¿Podríamos decir cosas totalmente opuestas, podríamos decir que el pueblo es un buen pueblo? Seguramente no. Sé que hay muchas personas honorables y decentes en este país, ¿cómo podría no haberlas? Pero temo que no sean la mayoría de entre nosotros. Quisiera invitar a nuestro lector a leer el post que hemos titulado El gobierno es malo, el pueblo, peor, donde desarrollamos la idea de que si censuramos al gobierno, no debemos quedarnos atrás respecto de los gobernados. No nos parece que la conducta del pueblo sea más honorable que la del gobierno que lo lidera.
  3. si todos hicieran un esfuerzo pequeño por mantenerlo y ayudarlo [al país] seria grandioso, y la corrupción no se tiene que combatir siempre con fuerza o carcel, se combate en casa, se combate con cultura, con respeto, con enseñanza y amor (sic). Pero por supuesto que sí. En completo acuerdo con el lector desconocido, no se hable más. El problema es que la mayor parte de la población no combate el status quo con cultura ni con respecto ni con amor. Para esto sólo hay que ver qué acciones realizan las familias para adquirir cultura, no hay buenas noticias en este punto, ¿no? Sobre el respeto, bueno, pues sólo hay que echar una mirada al modo como tratamos a la gente indígena en la CDMX o a los migrantes centroamericanos en la frontera sur de nuestro país. Del amor sólo nos limitaremos a citar una frase de David Hume: Una vez que la experiencia nos ha proporcionado un conocimiento adecuado de los asuntos humanos y enseñado su relación con las pasiones, advertimos que la generosidad de los hombres es muy limitada, extendiéndose pocas veces más allá de los amigos y familia o, todo lo más, del país natal.
  4. es una pena que tengas la envidia de un país que abtuvo un territorio que no le pertenecía a Santana ni a nadie, un país que no tiene cultura, ni respeto hacia si mismo... ese país esconde violencia, discriminacion, esclavitud, racismo y desigualdad para su propia raza humana (sic). No queremos repetir nada, pero justo lo que el amable lector menciona aquí respecto de Estados Unidos, es justo lo que puede decirse de México: los Aztecas levantaron un imperio subyugando otros pueblos (qué puede decirse, quizá no haya ningún pueblo en el mundo que no tenga detrás una historia de conquista activa o pasiva, o sea, que la haya hecho o que la haya sufrido). Y, finalmente, la lista oprobiosa que nuestro lector echa en cara a Estados Unidos, es la misma que echamos y deberíamos echar a la cara de los mexicanos. Nada más por comentar una cosa, si no hay racismo ni violencia contra la población negra en México, es por la única razón de que no hay negros en este país1.



1 Sí hay una comunidad negra, desde luego (1% de la población mexicana, la mayoría residentes de Guerrero y Oaxaca), pero lo planteamos así sólo por motivos retóricos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

¡Viva Mecxicou!

En estas fechas festejamos nuevamente un día que hizo feliz a mexicanos como nosotros. El próximo 15 de septiembre celebramos el día en que el sargento Benjamin Roberts bajó el lábaro mexicano e izó la bandera de las barras y las estrellas en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Crestomatía. http://revistareplicante.com

Por desgracia no viví yo en el siglo XIX, en el año 1847 de nuestro Señor, pero de haberlo hecho sin duda hubiera pasado por mi mente la esperanza alegre de que la tierra seca en que vivimos pudiera tener una oportunidad de progreso, formando parte de un país potente, recio, poderoso como lo es Estados Unidos.

Si todo hubiera salido bien, ¡maldita sea, si todo nos hubiera salido bien!, la bandera estadounidense continuaría ondeando en el asta del Zócalo capitalino, y no sería, hoy, una bandera extranjera, sería nuestra bandera, el lábaro de nuestro país.

Crestomatía: https://www.reeditor.com
La guerra decimonónica entre México y Estados Unidos terminó con el tratado de paz llamado Guadalupe Hidalgo, en el que México cedió la mitad de su territorio. Si nuestros compatriotas hubieran sido tan amables de ceder un poquito más, alcanzando la Ciudad de México, o de plano anexar todo el territorio mexicano, hoy quizá no estaría sumida en la pobreza la mitad de la población, ni se darían las aberraciones políticas, económicas y sociales que se presentan en este país.

Por desgracia, no se pudo ceder más a Estados Unidos, y ellos parece que tampoco querían más, ya que de haberse anexado todo nuestro territorio hubieran tenido que cargar con toda la población que de por sí consideraban (y consideran aún hoy) bastante inferior.

Y tal vez los Estados Unidos no estén tan equivocados respecto de nuestra inferioridad: algo malo debe haber en nosotros, algo podrido y seco, que impide nuestro desarrollo económico, educativo y social.

Crestomatía: http://relatosehistorias.mx
Se ve tan lejos que la luz del progreso y la muerte de la corrupción alcancen a México, que quizá la única forma de imaginar su llegada, es leyendo La disculpa de Francisco Martín Moreno, o bien esperando una nueva guerra en que México perdiera otra vez, con la bendición de que el país invasor pudiera anexarse nuestro territorio y hacer de él algo bueno, o de menos lograr que deje de ser la poca cosa que es.

A título personal, y con esto termino, yo preferiría mil veces ver desaparecer a México como país y mirar a su población con la auténtica esperanza de una vida mejor, bajo el abrigo de la bandera estadounidense (alemana, francesa, etc), que seguir viendo a México como tal, como un país hecho pero incapaz de gobernar, incapaz de garantizar la seguridad, la economía, la educación y la mínima vida decorosa que sus ciudadanos merecemos.



Si te interesó este tema, puedes leer un poco más al respecto en Anexar México a Estados Unidos y su continuación.

domingo, 28 de mayo de 2017

La versión humana de las ratas

Desde hace tiempo que en las calles de la nación americana circula uno que otro billete con la leyenda: Mexicans, the human version of rats; es decir, Mexicanos, la versión humana de las ratas.

En un post anterior escribí sobre la idea de que la razón de fondo de una gran parte del racismo estadounidense contra los mexicanos, era esencialmente estética. No voy a abundar más sobre ello. Pero esta leyenda sobre los billetes verdes me hace pensar en otra cosa que comparto a continuación.

Crestomatía: http://cdn.proceso.com.mx/media/2016/12/CzHPvyYWQAEpUc6-c.jpg

Sólo quien vive en determinada comunidad y convive entre su gente puede hablar de ella con tanta razón como si hablara de sus propias manos. Por desgracia me toca hablar a mí, que no tengo un espíritu especialmente sociable, y menos aún tolerante con las cosas que me parecen estar mal.

Los mexicanos forman un pueblo abierto, complaciente con la convivencia, pasional y sin duda alegre..., no voy a negar eso. El mexicano pertenece a un pueblo que cuando quiere incluso pasa por hospitalario. Esto es su lado bueno. Pero una vez escuché una máxima que desde entonces no puedo dejarla de aplicar cuando hablo de la gente de mi país: la gente es buena hasta que la conoces.

Crestomatía: http://pezbanana.net/wp-content/uploads/2017/03/ratas.jpg

Si no eres un afortunado que puede pagarse una casa en una zona privilegiada en la CDMX, tendrás que conformarte con un lugar en un barrio común e incluso en un arrabal. Una vez instalado no tardarías en ver cómo la gente no respeta la entrada de tu casa obligándote a poner botes de cemento para evitar que se estacionen en ella; en vigilar noche y día esperando encontrar a la persona que tira bolsas de basura en tu puerta; en encontrarte a los varilleros desgraciados que te rompen los tímpanos con la música que intentan vender dentro del Metro; en hacer bilis cada vez que tienes que subir a un microbús porque el conductor es la persona más vulgar que pudieras haberte encontrado en todo el día; en hacer aún más bilis cuando después de entrar al microbús, te sientas justo al lado de la persona que tira su basura por la ventana; en enterarte todas las mañanas en el noticiario de Carmen Aristegui de un nuevo desfalco a las arcas públicas de parte de este y este otro servidor público; en escuchar que asesinaron a la hija de una persona en el norte del país y en oír la semana entrante que mataron a la madre de esa hija porque decidió levantar la voz; en..., no digo más.

Crestomatía: http://enteratecardel.com.mx/wp-content/uploads/2015/03/rata-640x360.jpg

Sólo puedo, aunque no por las mismas razones, coincidir con aquellos gringos que sellan los billetes verdes denostando a los mexicanos como ratas. De modo que si no todos los mexicanos somos unas bestias, muchos de nosotros, un montón, sí lo somos, pero más mezquinos y sucios, faltos de honor, vergüenza y respeto por los demás.

domingo, 19 de marzo de 2017

Dreamers en México, una auténtica desgracia para ellos

Los dreamers son jóvenes que desde pequeños han llegado como indocumentados al país de las barras y las estrellas, como parte de un intento de sus padres por mejorar su vida. La mayoría son mexicanos.

No es cosa fácil salir del país y dejar atrás la vida que uno tiene; si lo fuera, seguro una gran parte de la población mexicana ya hubiera hecho maletas, convirtiendo este país en un auténtico pueblo fantasma.

Los dreamers llegaron siendo niños a Estados Unidos. Hoy, la gran mayoría son adolescentes y más grandes aún, hombres y mujeres que cursan niveles superior de estudio. Los dreamers son más estadounidenses que mexicanos, aunque propiamente no tengan la ciudadanía norteamericana, y más aún, entiendo que muchos de ellos ni siquiera se sienten mexicanos aunque lo sean oficialmente. Se han criado allá, han vivido allá, hablan inglés como nosotros hablamos español y se han educado en un contexto en el que todas las cosas son bien diferentes, y la mayor parte mejores, respecto de las que se viven aquí en México.

Crestomatía: https://amanager.mx/archivos/fotos/notas/2016/08/15/beneficia-plan-en-eu-a-569-mil-dreamers-f99687dd719c4e8bc6a39e946c3d9ef7.jpg

Si las políticas migratorias de Trump siguen adelante, y los dreamers acaso se ven obligados a regresar al país del que los sacaron, sería una desgracia tal para ellos que si a todos nosotros nos desalojaran de nuestros hogares y nos obligaran a refugiarnos en las casas chiapanecas más miserables, donde no hay progreso ni educación posibles. Eso, eso es lo que les va a pasar a los dreamers si llegan a México: llegarán a un pueblo sin Dios, cuando antes vivían en pleno primer mundo.

Crestomatía: http://static.animalpolitico.com/wp-content/uploads/2016/11/Trump-2-960x500.jpg

En muchos lugares se habla de las décadas de atraso económico, educativo y tecnológico que tiene México respecto del promedio de los países integrantes de la OCDE. Se habla unas veces de 20 años, otras de 75 y hasta se llega a mencionar un siglo completo atraso.

Crestomatía: https://divagando.lamula.pe/media/uploads/9e7fd4b1-4aa4-4dca-834b-ef7ae7a2ae90.jpg

¿Y es aquí a donde van a parar los cuasi estadounidenses llamados dreamers, a un país que mide en décadas y hasta en siglos su retraso respecto de Estados unidos y el resto de los miembros de la OCDE? Los dreamers dejarán de serlo si el sino desgraciado los hace regresar al país que les dio la vida, porque su existencia dejará las vías del progreso para ingresar a un país retardatorio que va a obligarlos a dejar de soñar y a dejar de ser llamados, por ello mismo, dreamers.

domingo, 26 de febrero de 2017

Lo mejor para México es que Trump continúe adelante!

Donald Trump sigue dando pasos adelante en pro de renegociar el Tratado de Libre Comercio en lo que respecta a México.

Confieso que el día de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando miraba cómo el mapa electoral se pintaba de azul por todos lados, el color republicano, comencé a temer, a temer en serio, porque sabía lo obvio: en cuanto gran parte del comercio de México depende del país de las barras y las estrellas, la economía de México se vería afectada hasta los huesos si acaso el futuro presidente Trump llegara a tomar acciones reales para deshacer o renegociar el TLC en contra de los intereses mexicanos.

Crestomatía: http://i2.cdn.cnn.com/cnnnext/dam/assets/160608212103-donald-trump-june-7-large-169.jpg

Pero el miedo que experimente en un principio se ha convertido casi totalmente en resignación... Han pasado ya varias semanas con Trump en la presidencia, y ahora pienso que quizá lo mejor que le podría pasar a México es que el presidente norteamericano siga en su empeño por renegociar, e incluso deshacer por completo el Tratado de Libre Comercio.

Crestomatía: http://almomento.mx/wp-content/uploads/2014/01/Tratado-de-Libre-Comercio-de-Am%C3%A9rica-del-Norte.jpg

Porque sólo así, a fuerza, México se vería obligado finalmente a entender que debe diversificar sus negocios con el resto del mundo, y no centrar sus esfuerzos e intercambios comerciales con un solo país, que hasta ahora es, en pocas palabras, Estados Unidos.

Crestomatía: http://www.einstituto.org/wp-content/uploads/2010/12/Latinoamerica3.jpg

La no diversificación trae esta clase de problemas que ahora nos aquejan. En el momento en que algo indeseable sucede con el país en el que centras todos tus esfuerzos, los primeros que van a pagar las consecuencias son sus socios, en este caso nosotros.

Si acaso Trump se viera obligado a dejar la presidencia de su país, digamos por un atentado que le diera muerte o simplemente por una revocación de mandato vía el Congreso1, México, estoy seguro, seguiría adelante con el TLC y abandonar toda idea de diversificación comercial, como si no hubiera aprendido nada, como un animal que carece de memoria, continuando con la dependencia comercial en su relación con Estados Unidos.




1 Incluso Las Vegas dan altas posibilidades al hecho de que Trump no va a terminar sus 4 años de mandato.

domingo, 30 de octubre de 2016

Anexar México a Estados Unidos (continuación)

Justo después de publicar el post anterior, Anexar México a Estados Unidos, recibí la siguiente réplica: existen infinidad de cosas que hacen de este país algo bueno (cultura, bellezas naturales, etc), así que no todo es malo y hay cosas buenas por las qué pelear, y por tanto es reprobable la idea expuesta.

Un país es muchas cosas, su gente, sus tradiciones, su territorio, sus costumbres, su lengua, su religión, su moneda, etcétera. En este sentido no es posible concebir la idea abstracta de país (¡viva Berkeley!1).

Así las cosas, ¿qué es México? Quien lea esto, y dudo mucho que alguien lo haga, estará pensando que voy a lanzar una retahíla interminable de defectos que hacen de este país un país de tercera, o dicho mediante un eufemismo, un país en vías de desarrollo o de tercer mundo. Pero no lo haré.

Crestomatía. http://static.animalpolitico.com/wp-content/uploads/2013/07/Oaxaca_Pobreza-1.jpg

Argumentaré ad hominem. Quiero decir, para argumentar mi consentimiento de que el territorio mexicano se anexe a un país de primer mundo, voy a conceder justo lo contrario, a saber, la presencia de una cultura prehispánica valiosa, de tradiciones singulares, de pueblos mágicos, bellezas naturales inagotables, flora y fauna silvestres únicas, y por supuesto la existencia de mexicanos valiosos para la ciencia y las artes.

El mundo entero sabe que prácticamente todos los habitantes de Chiapas viven en la pobreza; gente incapaz de alcanzar una vida mínimamente decorosa, que lucha a diario contra el hambre, la enfermedad y la corrupción. Los increíbles estados de Guerrero y Oaxaca, igual. Para acabar rapido, el porcentaje de la población no pobre y no vulnerable asciende sólo al 20.5% de la nación mexicana2, el resto..., ¡al diablo!

Ahora sí, preguntemos, ¿cómo los bienes concedidos anteriormente lograrían convencer racionalmente a nadie, y sobre todo a los que tienen poco o nada y sí mucha hambre y sed (el 80% de la población), que este país es un buen lugar para vivir? ¡Pero qué diablos me importa a mí que el territorio nacional esté lleno de pueblos mágicos, si yo y el resto de la población trabajamos diario como animales sin la esperanza de dejar de ser pobres! ¡Qué diablos me importa a mí la existencia de la cultura más exquisita, si tengo hambre, hambre que me vuelve incapaz de disfrutar esa cultura y asistir a la escuela, a la cual llegaré muy probablemente sólo al 3er año de secundaria3!

Me parece que si nos negamos a aceptar ideas como aquella que concedo en este post (anexar el territorio mexicano a un país de primer mundo), y con esto finalizo, será por un amor incondicional (absolutamente irracional) a la tierra que nos vio nacer, y no gracias a una reflexión mínimamente trabajada.

Crestomatía. http://www.ororadio.com.mx/noticias/wp-content/uploads/2015/07/aumenta-pobreza-en-mexico.jpg

Si nos empecinamos irracionalmente en sentir orgullo por este país (de ese mismo orgullo tonto que tienen los que asisten al Ángel a celebrar un triunfo de la selección mexicana de futbol, o de los que asisten al grito frente al Palacio Nacional), diremos entonces, y entre otras cosas, que sentimos amor por nuestro país igual que el amor incondicional que sienten las madres por sus hijos, aun cuando éstos sean delincuentes y alimañas de la peor ralea.

(No te pierdas el post que dió comienzo a este texto.)



1 Una de las ideas fundamentales del filósofo irlandés, George Berkeley, es aquella de la imposibilidad de las ideas abstractas. De esta forma, toda idea debe contener en el fondo detalles de contenido acerca del objeto al cual refieren.
2 Medición de la pobreza en México por el CONEVAL, 2014.
3 El número de años promedio de educación en México es de 9.1. INEGI, 2015.

domingo, 23 de octubre de 2016

Anexar México a Estados Unidos

México no es un país de primer mundo y probablemente nunca llegue a serlo. Por un lado tenemos la corrupción, la ineptitud y la apatía de sus gobernantes (sexenio tras sexenio); y por otro, el modo mexicano de ser, en el que no parece existir ese sentimiento de superioridad, de sobresalir, de sobreponerse a todo y a todos. Al menos, este par de cosas evitan hoy y, como digo, evitarán siempre, que este país llegue a formar parte de las naciones de primer orden.

Si uno quiere recibir educación de primera calidad como en el primer mundo, en definitiva jamás va a encontrarla en las escuelas públicas de nivel básico y, me atrevo a decir, medio superior (1). En el mismo caso están los servicios que provee el Estado, como la salud y el agua; o los servicios de privados, como la telefonía celular, los ISPs y otras muchas cosas.



Si alguna vez divisamos avances y desarrollo en algunos pueblos al interior del país (de esos en los que parece que aún se continúa viviendo en el siglo XIX, trasladándose con vehículos a tracción animal y arando la tierra con instrumentos aún más viejos), no es jamás gracias al Estado, sino a la riqueza venida de los braceros que viajan a Estados Unidos. Pero no hablemos más de las carencias de este país, que son bastante conocidas y listarlas resultaría inútil.

Uno tiene muchas veces pensamientos idílicos e imposibles, como cuando nos decimos: Si yo fuera Presidente... En este sentido, hace tiempo soñé despierto en la idea de que México dejara de ser un país y se anexara, así nada más, como parte del territorio estadounidense. Si esto sucediera, ahora sí viviríamos en un país que se toma en serio muchas cosas, entre ellas, ser un país de verdad, cuyos ciudadanos tienen motivos reales para sentirse orgullosos de pertenecer a la nación en que nacieron. Viviríamos en un país que sí apoya a sus ciudadanos a ser los mejores. A ser los mejores del mundo en deportes, en la guerra, en los negocios. De seguro la mayoría de todos nosotros dejaríamos de ser pobres y nos convertiríamos, quizá en cosa de unas cuantas generaciones, en clase media.
Pero esto no es posible, y a la mayoría no nos queda otra que seguir siendo mexicanos.

Me siento incapaz de sentir orgullo de mi país, de modo que cuando alguna televisora nacional o el gobierno, etc., ensalza a ciertos mexicanos que han triunfado, vendiéndonos la idea de que ser mexicano es algo bueno, pierdo más aún la fe. Pues el problema con estas ventas es que, y con esto finalizo, muchas veces ponen ejemplos de hombres y mujeres sobresalientes que se han formado en otros países, en países de primer mundo. Y obviamente esto no es un argumento de nada, pues en este sentido México no constituye la menor parte del éxito de dichas personas. Corrijo, sí constituye parte del éxito, pero no es una parte encomiable: si tales personas tienen algo que agradecer a México, es el hecho de haberlos hecho vivir en un contexto de pobreza, corrupción y lleno de un montón de falta de oportunidades. Esto es lo que deberían agradecer, ya que no hay mejor acicate que tu propio país te obligue a abandonarlo para buscar en otro lugar, allende sus fronteras, las oportunidades que no te da.

No te pierdas la continuación de este post.




(1) No extiendo esto al nivel superior, ya que la UNAM y el Politécnico son, en muchos casos, escuelas encomiables.