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domingo, 10 de marzo de 2019

¿Por qué los blogueros olvidan sus blogs?

En septiembre de 2016 de la era de nuestro Señor, di vida a este blog. Si se pone atención en la cantidad de posts publicados por mes desde entonces a la fecha, se verá que la cantidad disminuye progresivamente conforme pasa el tiempo. Por ejemplo, este post es el primero de este 2019, y ya estamos a mitad de marzo. La pregunta es: ¿por qué inicié escribiendo un post a la semana y terminé escribiendo posts a fuerza, como el día de hoy, después de tanta inactividad?

Al principio contuve mis ganas de escribir, deseaba publicar cada tres días o menos. Pero dado que sabía de la existencia de otros blogs que comenzaban escribiendo mucho y luego se cansaban, decidí que mis posteos debían seguir un orden hebdomadario, con el único fin de no cansarme. ¿Pero qué pasó? ¿Dónde quedaron mis ánimos, mis ansias blogueras? Pues me di cuenta que la gente difícilmente me leía, y quienes lo hacían, leían rapidito, en cosa de 30 ó 40 segundos, y sólo unos cuantos se tomaban unos cinco minutillos para leer uno o dos posts de manera, digamos, concienzuda.

¿De dónde saco estos números? De Google Analytics, claro está. Ante esos números tan decepcionantes, poco a poco fue disminuyendo mi interés por el blog, y más cuando veía que ni las moscas se paraban en el área de comentarios. Vamos, ¡ni siquiera en la bandeja de spam llegaba nada, ni un comentario fake, ni uno solo!

Crestomatía: https://www.pinterest.co.uk

He soportado el desplante de la comunidad internauta desde hace casi 3 años. No es de extrañar que escriba cada vez menos. Obviamente una de mis principales motivaciones era ser leído, ser tomado en cuenta, reconocido. Hace mucho tiempo, Francis Bacon escribió un ensayo titulado De la alta posición, en el cual habla de la gente que no se aguanta a sí misma y por ello la vida privada le disgusta, por lo cual siempre se le ve rodeado de gente, encontrando su felicidad entre los otros, en los comentarios de los demás. Cuando leí tal cosa, dije, sí, malditos esos miserables en que no se encuentra nada valioso y por ello tienen que salir afuera a encontrar lo que les falta..., y mírenme ahora, comiéndome mis palabras. Obviamente podría decir algo más para defender mi posición, pero no lo haré ya que, sin duda, hoy he escrito suficiente.

domingo, 23 de julio de 2017

La gente invisible no tiene nada que envidiar a la gente popular

Hace poco me enteré de la existencia de un video que se volvió viral nada más fue publicado, de tal modo que a las 2 horas de su nacimiento ya tenía no sé cuántos miles o millones de visualizaciones.

Existen infinidad de canales YouTube, muchos de ellos bastante populares, de esos que atraen masas. Claro está, detrás de todos esos blogs y canales hay personas con medio gramo de cabeza útil, y el resto es justo eso que comparten con sus seguidores, un enorme gusto por lo trivial.

Crestomatía: http://elsabucazo.com/
¿Pero por qué los canales y blogs en cuestión son tan populares? Lo son porque su público objetivo es treméndamente amplio en el mercado. En su mayoría los internautas somos una bola de tontos que expresamos y buscamos en la red lo que mostramos y velamos en la vida real, a saber, bienes sin valor que halagan nuestros sentidos, alejándonos de lo que en principio nos hace hombres: el pensamiento.

En un diálogo platónico cuyo nombre ahora no recuerdo, se encuentra más menos la siguiente idea: mil veces preferible el beneplácito de unos cuantos pensadores, que el aplauso de una multitud de ignorantes. Con esto quiero decir que la fama que han alcanzado los mencionados youtubers y blogs tiene como cimiento la aprobación de una caterva de hombres y mujeres que likean a cualquier bufón que les arranca una sonrisa con sus tonterías.

Crestomatía: http://1.bp.blogspot.com/
Los blogs que sí intentan decir algo, expresar algo con un poco de valor, son precisamente esos que son todo menos populares; y es por esto por lo que sus lectores y seguidores, si los tiene, pertenecen a la misma prosapia que el blog que leen, porque cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor (1).

Las personas más populares son casi siempre las más tontas de la clase, y lo que tienen de torpes también lo tienen de divertidos y alegres, por eso nos divierten y los buscamos. La televisión, por ejemplo, está llena de esa clase de personas, que nos arrancan risas a cada paso que dan.

Crestomatía: http://seventeen.taconeras.net
Si no tuviéramos nosotros necesidad de complacer nuestra vulgaridad, jamás seguiríamos los blogs y videos creados por esa bola mohína de youtuberos y blogueros. Pero si lo hacemos, si degradamos nuestro espíritu al contemplar la obra vulgar de esa gente, no es por otra razón sino porque somos lo mismo que ellos: buscadores de trivialidad.

He aquí la razón de por qué la gente que no es popular, no tiene nada, pero ni un poquito, qué envidiar a la gente que sí lo es y a la cual todo mundo sigue y aplaude.


1 Kierkegaard, S.